La Copa Confederaciones

Lunes, 3 de Junio de 2013

La Copa Confederaciones no había tenido mucho tirón nunca en España hasta el año 2009 en el que España la disputó por primera vez, gracias a la Eurocopa conseguida en 2008 en tierras de Austria y Suiza.

Es un torneo joven, la primera edición fue en 1992 y en un principio la FIFA lo organizó al ruido de los petrodólares, se llamó Copa del Rey Fahd y celebró sus tres primeras ediciones en Arabia Saudí. La periodicidad fue variando, de la primera a la segunda edición pasaron tres años, de la segunda a la tercera tan sólo dos y a partir de 2005 se celebra cada cuatro años.

El Torneo ha ido ganando en seriedad, desde 1997 ya lo juegan ochos selecciones. Tras celebrarse en Arabia Saudí las tres primeras ediciones y una cuarta en México, desde el año 2001 se celebra en el país donde al año siguiente se va jugar la Copa del Mundo.

En la actualidad es un Campeonato jugado por los campeones de los torneos de cada Confederación FIFA más el campeón del mundo vigente.

Si contamos como Copa Confederaciones desde la primera edición, en 1992, el Torneo nos ha dejado momentos inolvidables, hemos podido disfrutar de jugadores magníficos y merece la pena recordar algunos episodios de la competición.

La Argentina campeona de la Copa América del 91 fue el primer vencedor del torneo en 1992. En aquel combinado, sin Maradona sancionado durante 15 meses por su positivo en marzo del 91, destacaba Fernando Redondo al mando de las operaciones en el mediocampo, aguantaba Oscar Ruggeri en el centro de la zaga y Sergio Goycoechea seguía bajo los palos, aún se recordaba sus espectaculares paradas en las tandas de penaltis con las que Argentina llegó hasta la final del Mundial en Italia 90. Ante Yugoslavia en cuartos y ante Italia en semifinales fue decisivo. Arriba Caniggia y Batistuta daban lustre a un conjunto que pese a no contar con Diego Armando Maradona tenía mucho potencial.

En la final Argentina se impuso a Arabia Saudí por tres goles a uno, Caniggia, el Cholo Simeone y Leo Rodríguez firmaron los tantos, Leo Rodríguez jugó la Copa América del 91, y en su momento se le consideró unos de los muchos candidatos al trono de Maradona. El gol saudí fue obra de un jugador que escribió su nombre con letras de oro en la historia del país, Said, Al Owairan, que dos años después, en el Mundial de EEUU 94 anotó un gol espectacular ante Bélgica arrancando desde mediocampo.

La Dinamarca campeona de Europa del 92 se adjudicó la segunda edición, en esta ocasión ya la disputaron seis equipos y no cuatro, como en la primera, y de nuevo Argentina estaba en la final. Aquella Argentina venía de un palo tremendo en el Mundial de EEUU, ya sin Maradona para siempre, pese a que seguía en activo y con una lista que combinaba jugadores de la absoluta como Batistuta con otros que integrarían la base de la finalista Olímpica del 96 en Atlanta, como el portero Bossio, Zanetti, Ayala, Bassedas, Gustavo López o Hernán Crespo.

Dinamarca era una selección experimentada atrás con jugadores como los centrales Rieper y Högh, y la fuerza del zurdo Schonjber. Contaba con Michael Laudrup, que no había estado en la Euro 92 por desavenencias con su técnico, Möller-Nielsen, además de su hermano Brian y el interior Brian-Steen Nielsen. Dinamarca se impuso por dos goles a cero en la final.

Brasil con Ronaldo y Romario arrasó a la selección australiana en la final de 1998 por un contundente seis a cero. Aquella dupla hacía soñar a la canarinha con la victoria en el Mundial del 98, un año después, pero finalmente Zagallo no llamó a Romario para el Mundial.

México se impuso a Brasil en la del 99 celebrada en el país azteca, Francia, vigente campeona del mundo se impuso a Japón en la final de la edición de 2001 en Corea y Japón, un año antes del Mundial.

Cuando llegamos a 2003, el Torneo ya es más conocido, lo acogió Francia, vigente campeona en 2001 pero esta edición siempre se recordará como la del fallecimiento del centrocampista camerunés Marc Vivien Foe, que tuvo un fallo cardíaco en las semifinales entre Camerún y Colombia. En la final, Francia se impuso por un gol a cero a una Camerún destrozada por el fallecimiento de unos de sus jugadores.

La últimas dos ediciones, en 2005 y 2009 han sido las que han tenido más nivel deportivo. En la edición de 2005, celebrada en Alemania, previa al Mundial 2006, contó con un elenco donde estaban la propia anfitriona, Brasil y Argentina. Ambos disputaron la final, venció Brasil, que con tres ediciones ganadas es la máxima galardonada. Aquella selección brasileña de Kaká, Ronaldinho y Adriano goleó cuatro a uno en la final a Argentina.

La última edición de hace cuatro años deparó la derrota de España en semifinales por un sorprendente dos a cero ante Estados Unidos, en aquel partido en el que el central Onyewu dio la sensación de tener un nivel que no ha mostrado después. Brasil alcanzó su tercera corona remontando un dos a cero a EEUU en la final para imponerse dos a tres.

El archivo de la FIFA contiene la información de todas las Copas Confederaciones disputadas hasta la fecha.

Para esta edición que comienza el día 15, todo el interés está puesto en una posible final España-Brasil, a un año del Mundial, es el partido grande que le falta por ganar a esta generación dorada de nuestro fútbol.

Hans-Peter Briegel

Lunes, 8 de Abril de 2013

Hasta el nombre impone, Hans-Peter Briegel fue un futbolista alemán de mediados de la década de los setenta a mediados de la de los ochenta. José Antonio Camacho, jugador de la selección española en 1982 y rival de la República Federal de Alemania en la fase de cuartos de final declaró que ver a Briegel de cerca impresionaba, y que aquella diferencia física entre los jugadores alemanes y españoles de la época hacía muy complicado poder vencerles.

H.P. Briegel jugó nueve años en el Kaiserslautern, su club en la por R.F.A. En aquel equipo fue central, centrocampista, interior izquierdo y lateral, posición en la que jugaría muchos años en la selección. Era una fuerza de la naturaleza, un futbolista con unos gemelos de acero y una potencia descomunal, de los que iban y venían de un lado a otro del campo cuando muy pocos eran capaces de hacerlo.

El 17 de marzo de 1982 el Kaiserslautern recibía al Madrid en la vuelta de los cuartos de final de la Copa de la UEFA. El Madrid se había impuesto 3-1 en el Bernabéu y afrontaba la vuelta en el Fritz Walter Stadion con esperanzas de alcanzar las semifinales, no obstante era el vigente finalista de la Copa de Europa del año anterior. Los alemanes pasaron como un ciclón por encima de los blancos, el 5-0 fue devastador y el polivalente Briegel, aquel día central, fue un valladar inexpugnable para los atacantes blancos. El Mundo Deportivo titulaba así: “5-0 El Real Madrid sufrió un humillante K.O.” Expulsados San José, Cunnigham y Pineda, poco pudo hacer ante el entusiasta Kaiserslautern”.

Aquel equipo hacía honor a Briegel y su estilo de juego, avasallador. Con la selección estuvo en los Mundiales de 1982 y 1986 alcanzando la final en ambos y quedando a las puertas de la gloria. Ya había sido campeón de Europa en 1980 en la Eurocopa de Italia acompañando al mejor Schuster que se recuerda.

En medio de los dos Mundiales llegó su traspaso al Hellas Verona y aquella temporada mágica, la 84-85 donde aquel Verona del propio Briegel, el portero Garella, Di Gennaro, Tricella, Galderisi o Elkjaer Larsen, asaltaron el orden establecido en Italia ganando una liga que es un hecho insólito e histórico en la vida del Calcio. Briegel jugó mucho de centrocampista con llegada y disparo. Video del día de la confirmación del Scudetto, domingo 19 de mayo de 1985; ambientazo desde la banda.

Su imagen con las medias caídas y enrolladas hasta los tobillos forma parte del imaginario del fútbol mundial. Participó en la mítica semifinal del Mundial 82, derrotando a la Francia de Platini tras una prórroga no apta para los nervios galos. En el 82 era el lateral izquierdo y Mami Kaltz el derecho. La RFA les incorporaba constantemente al ataque a ambos, aunque Kaltz tenía más calidad.

El Mundial de México 86 le llegaría ya con 31 camino de los 32 años y hay una imagen que a nivel personal siempre me pareció el principio del fin de su carrera. Es la jugada del tercer gol de Burruchaga en la final. Maradona le asiste al espacio y Briegel, el incombustible Briegel salió corriendo detrás de Burruchaga sin darle alcance, la locomotora alemana perdía el tren por primera vez, Burruchaga alcanzó el pase y coló el balón por debajo de las piernas de Schumacher. Era el 3-2 y el final de una generación en la selección de la R.F.A que se quedaba por segunda vez a las puertas. Cuatro años después y como Alemania unificada levantaría la Copa del Mundo, ya sin Briegel, en el Mundial del Italia 90.

Tras el Mundial de México 86, Briegel aún jugó dos años más en Italia, esta vez en las filas de la Sampdoria para poner final a una brillante carrera en 1988 con casi 33 años.

Una final del Pacto de Varsovia

Lunes, 25 de Febrero de 2013

Düsseldorf, la capital de Renania del Norte-Westfalia, acogió en 1981 una de las finales más atípicas en la historia de las competiciones europeas. El Dinamo de Tbilisi georgiano, por aquel entonces perteneciente a la extinta Unión Soviética, se enfrentó en la final de la Recopa de Europa al Carl Zeiss Jena, equipo de la extinta República Democrática Alemana. Actualmente milita en la cuarta división del fútbol alemán.

“Sólo 2.000 localidades vendidas. Escaso interés en Düsseldorf”.

Así reflejaba el Mundo Deportivo la falta de expectación que la final había despertado en el fútbol europeo y en Düsseldorf en particular, por aquel entonces ciudad de la República Federal de Alemania. Como tantas veces en la vida, es el paso del tiempo el que te permite tener la verdadera dimensión de las cosas y casi 32 años después, aquella final ha quedado grabada en la memoria general de los buenos aficionados con más intensidad y mucho más afecto del que levantó en mayo de 1981.

Ambos equipos practicaban un fútbol lento, como reflejó M.A.Kloff en su crónica para el Mundo Deportivo de aquel 14 de mayo, un día después de la final. El fútbol de la extinta RDA era casi clandestino. Las circunstancias políticas y sociales del país, junto a la utilización que el gobierno hacía de sus deportistas para promocionar su modelo económico y político, provocaba admiración y patriotismo exacerbado en la propia población y cierto rechazo fuera del país.

Aquel Carl Zeiss Jena había ganado cinco veces la Oberliga y tres veces la Copa, en aquel año 81, y tenía jugadores con experiencia como el portero Grapenthin o el defensa Kurbjuweit, pero entre su estilo poco atractivo y las circunstancias que rodeaban al equipo, no despertaba mucha expectación. En octavos de final había eliminado al Valencia, en una edición de la Recopa en la que también había participado el Castilla, como finalista de la Copa del Rey de 1980 en la que cayó ante el Real Madrid. El filial blanco cayó en dieciseisavos de final ante el West Ham United.

El rival de los alemanes del este era el Dinamo de Tbilisi, un equipo más conocido en el concierto internacional. Había ganado dos veces la liga y dos la copa de la extinta URSS en aquel momento, y contaba con varios jugadores que jugaban en la selección soviética. Varios como Chivadze, Darasselija o Ramaz Shengelia estuvieron en el Mundial de España 82.

La gran estrella era David Kipiani. No jugó el Mundial por una lesión que le provocó el madridista Ángel, en un Real Madrid-Dinamo de Tbilisi del Trofeo Bernabéu de aquel verano del 81 y que le terminaría retirando del fútbol.
Era el auténtico motor de su equipo, un futbolista que manejaba todo el frente ofensivo, un atacante total. Elegido mejor jugador soviético del año en 1977 y gran esperanza de su equipo en aquella final. La forma en la que le definía Kloff en su crónica del partido en el Mundo Deportivo no tiene desperdicio: “Tiene 30 años, es clavo y da la impresión de ser un jugador con poco fuelle. Pero sin embargo no es sólo el cerebro del Dinamo. Toca el balón de primera y tiene una excelente visión de juego sino que incluso físicamente no tiene nada que envidiar a otros más jóvenes que él”.

Los georgianos eran un conjunto muy cualificado técnicamente, con capacidad para acelerar la jugada en los últimos metros, pero también de ritmo lento en general. La primera parte fue para olvidar, con pocas acciones dignas de mención.
Se adelantó el Carl Zeiss Jena por medio de Hoppe a los 18’ de la segunda parte. El Dinamo de Tbilisi que estaba siendo mejor de la mano de Kipiani, no había conseguido materializar su juego en ocasiones claras. Shengelia era un extremo muy peligroso, pero estaba bien controlado y el delantero Gutsaiev no obtenía ningún provecho a sus desmarques hasta que en una de las pocas ocasiones que se coló Shengelia aprovechó para empatar el partido. Era el minuto 22 del segundo acto.

El miedo se apoderó de ambos y el partido lo tuvo que desatascar al filo del minuto 90 el centrocampista Darasselija en una jugada personal espectacular. Aquel triunfo fue histórico. Os dejamos un video del gol de la victoria del Dinamo, una gran jugada para cerrar la final:

El partido no fue bueno, pero la calidad de aquel equipo era indudable, tanto como el halo de fatalidad que rodeó a ciertos integrantes del mismo en los años posteriores. El propio Darasselija fallecería en diciembre del 82 en un accidente de coche, Kipiani en otro accidente automovilístico en septiembre del año 2001 y el extremo Shengelia murió de un infarto el año pasado, pero todos tuvieron su día de gloria aquel 13 de mayo de 1981 en el Rheinstadion de Düsseldorf ante sólo 4.550 espectadores, que han terminado por ser los únicos privilegiados que vieron en directo ganar una final a un equipo que ha quedado para el recuerdo del fútbol soviético, georgiano y con el paso de los años, de todo el fútbol mundial. Os dejamos un resumen de siete minutos de la final:

… y para los que tengan un noche retrofutbolera en clave de Pacto de Varsovia, os dejamos el partido completo disponible en Youtube:

El Real Madrid se juega en el Camp Nou la final de la Copa del Rey

Domingo, 17 de Febrero de 2013

No hace falta ser un gran experto en fútbol para llegar a la conclusión de que el Real Madrid no está viviendo una temporada soñada, siendo el presente curso 2012/2013 un terreno agridulce que no corresponde ni a la grandeza de la historia del club ni a la potencia de su plantilla, donde tienen cabida muchos de los mejores jugadores del mundo. En el terreno de la Liga, los madridistas no tienen más remedio que dar por perdido el título, ya que su eterno rival, el FC Barcelona, lidera en solitario con una cómoda ventaja de puntos. Pero por si esto no fuera poco, el Real Madrid debe conformarse con un tercer puesto, ya que el equipo con el que comparte ciudad, el Atlético de Madrid, lleva desarrollando una buena temporada que le ha colocado en un más que honroso puesto en la clasificación general de la liga.

Aunque claro, el Real Madrid es un club que no puede permitirse ni rendirse ni confirmarse, no por nada es considerado por muchos con el mejor club de la historia, aunque el Barcelona lleve unas pocas temporadas realmente envidiables. En este sentido, el Real Madrid continúa luchando y peleando cada uno de sus partidos, no dando por perdida la liga hasta que matemáticamente no sea posible su conquista, y aún en ese caso, el Real Madrid estaría obligado a ganar cada encuentro, sólo para rendir tributo a su afición y su leyenda. Pero en todo caso, el Real Madrid sigue vivo en más competiciones, por lo que el curso futbolístico todavía puede dar un par de regalos al equipo blanco.

Si hablamos de la máxima competición futbolística, la Champions League, el Real Madrid sigue vivo y con razonable salud, esperando la vuelta contra el Manchester United para tratar de entrar en la fase final de la competición con los cuartos de final. Si las entradas de deporte son un objeto preciado, no se puede negar que las entradas para los partidos europeos del Real Madrid serán un auténtico tesoro. Aunque el título más cercano para el Real Madrid es la Copa del Rey, ya que los blancos se encuentran a sólo un partido de la final. Actualmente, el Real Madrid se encuentra enfrascado en las semifinales de la Copa del Rey, un doble cruce que le enfrenta a su eterno rival, el FC Barcelona. De momento, los dos equipos ya se enfrentaron en la ida en el Bernabeu el pasado 30 de enero, encuentro que terminó con un empate con un gol para cada equipo. Así que ambos se prepararan para la vuelta, la que tendrá lugar el próximo 26 de febrero a las 21:00 horas en el Camp Nou.

Ese resultado en tablas obliga a los blancos a imponerse al FC Barcelona con una victoria o con un empate con más de dos goles, ya que un empate sin goles daría el pase a los blaugranas. Ante esta situación, las entradas para el Barcelona Real Madrid se están convirtiendo en un objeto muy preciado, ya que aunque el Barcelona parta con una leve ventaja, tanto por el resultado en Madrid como por el factor campo, la verdad es que el Real Madrid es una auténtica bestia, que es más peligrosa cuando está herida, no dudando en defenderse hasta las últimas como gato panza arriba.

Así que los seguidores del Real Madrid vibrarán con fuerza de cara al 26 de febrero, encuentro que les puede dar el paso a la gran final de la Copa del Rey, donde deberán batirse ante el superviviente de la otra semifinal, que enfrenta al Atlético de Madrid con el Sevilla.

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El equipo blindado de la Hansa

Viernes, 18 de Enero de 2013

“Con esta final la Copa de Europa ha cerrado hoy algo así como, un gran capítulo de su historia. Ciertamente no podemos decir que lo haya hecho con un fútbol de una calidad y una brillantez superior a aquellos inicios del torneo en los que el Real Madrid deslumbraba a todos con sus inolvidables Di Stéfano, Gento,Puskas, etc… Hoy el fútbol que nos han deparado Hamburgo y Nottingham ha tenido algo de batalla campal. Corno el pulso entre dos pesos pesados que se decide más por la flaqueza de un instante que por la chispa del genio. El único talento que realmente vimos en el Bernabéu fue inglés, pero jugaba con los alemanes. Sin embargo nos quedamos sin paladear a Keegan porque este fútbol no es para artistas. Es para atletas – robots, como el negrito Anderson o el gigantesco Kaltz. Es un fútbol a cara de perro donde cuenta más no dejar hacer que crear. Aquí el belén quema y lo que cuentan son los reflejos. Por eso, hombres fornidos y de «sprint» casi eléctrico como Robertson, son los que inclinan balanza”

Este maravilloso fragmento de la crónica de Andrés Astruells en el Mundo Deportivo al día siguiente de la final de la Copa de Europa de la temporada 1979-80 explica perfectamente el fútbol que se jugaba en Europa a finales de los setenta y comienzos de la década de los 80. Uno de los pesos pesados, y nunca mejor dicho, del viejo continente era sin duda el Hamburgo, el mítico HSV, el equipo de acero, que cuando ganaba lo hacía por aplastamiento y si perdía, como fue el caso en la final del Bernabéu ante el Forest, era un equipo muy duro de batir.

Hamburgo, ciudad del norte de Alemania, en aquellos tiempos República Federal de Alemania, con el segundo puerto más grande de Europa, y más atrás aún Ciudad Imperial Libre del Sacro Imperio Romano Germánico alumbró un equipo de fútbol a primeros de los 80 con una potencia física descomunal que le permitió mantenerse durante casi una década en la élite del fútbol alemán y del fútbol europeo. Toda la historia y el embelesamiento que se esconde en el pasado de una ciudad que actualmente es comercial e industrial, se puede aplicar a su equipo de fútbol, que tuvo mucho más pasado que presente. Su momento actual no es muy halagüeño si se compara con tiempos pasados, el equipo mantiene una errática política de fichajes desde hace tiempo y su peregrinar por la Bundesliga desde hace tiempo es muy pobre, es décimo clasificado en pleno parón invernal.

Tras la conquista de la Copa alemana en 1976, venciendo al Kaiserlautern en la final comenzaría el periodo más glorioso de la historia de un club con 126 años de historia. La temporada siguiente, logró la Recopa de Europa imponiéndose en la final a otro equipo que iniciaba también el periodo más glorioso de su historia, el Anderlecht de Bruselas. En la final celebrada en el Estadio Olímpico de Amsterdam, el Hamburgo se impuso por dos goles a cero con tantos de Volkert y el zurdo Félix Magath, que fue un jugador excepcional, un centrocampista zurdo, dinámico, con un disparo descomunal. Un jugador muy alejado de los métodos de trabajo y entrenamiento que representa hoy como técnico. Antes había eliminado al Atlético de Madrid, que tras ganar por 3-1 en el Calderón fue barrido 3-0 en Alemania el 20 de abril de 1976 en el Volksparkstadion.

Tras vencer la liga alemana de la temporada 1978-79 se ganó el derecho a disputar la Copa de Europa de la temporada siguiente. Llegó hasta la final del Bernabéu dejando algún partido para el recuerdo en el camino, especialmente uno. El 23 de abril de 1980, el Hamburgo recibía en el Volksparkstadion al Real Madrid en la vuelta de las semifinales. En Madrid, el Real se había impuesto por dos goles a cero y el histórico marcaje de Pérez García sobre Kevin Keegan. El menudo delantero inglés era la única concesión al fútbol de talento puro de aquel equipo.

En la vuelta el Hamburgo avasalló al Real Madrid y se impuso por un cinco a uno demoledor para las huestes blancas, aquel día vestidos de azul. El Boeing 747 que era Manfred Kaltz por la banda derecha se proyectó una y otra vez para servir balones al área, además de anotar dos tantos. Los balones en el área los esperaba el gigantón Hrubesch, aquel delantero que brilló en la gran final de la Eurocopa de 1980 entre la RFA y Bélgica. Un portento físico que imponía en el juego aéreo. Por detrás de él, Kevin Keegan hacía todas las diabluras que se le ocurrían y Felix Magath era una máquina de llegar al área contraria y sorprender con los disparos. El caparazón del equipo, el acero forjado lo representaba el sistema defensivo, especialmente Ditmar Jacobs y Peter Nogly.

El problema que tuvo aquel equipo fue que en la gran final se encontró un rival que hacía de la solidez sus señas de identidad, y que al tener que jugar la final sin Trevor Francis, puso más precauciones aún. El técnico yugoslavo de aquel Hamburgo, Branislav Zebec, reconoció como justa la derrota por uno a cero en la final, aunque dejó la coletilla que habían perdido ante un equipo que había tirado una sola vez. Y es que para aquel Hamburgo no cabían las medias tintas. Hrubesch andaba tocado y solo pudo jugar en la segunda parte y para aquel equipo era fundamental su capacidad de intimidación en el área contraria.

El equipo se recuperó pronto de aquel palo, Keegan fue Balón de Oro en las dos temporadas que militó en el equipo, conquistó la Bundesliga de 1982 y se plantó en la final de la UEFA de ese mismo año, cayendo derrotado ante un sorprendente IFK Göteborg que dirigía Sven Goran Eriksson.

Pero sin ninguna duda el gran momento de aquel equipo y de aquella generación fue el 25 de mayo de 1983 en Atenas. Aquel día, el Hamburgo regresaba a la final de la Copa de Europa para enfrentarse al equipo europeo de moda, la flamante Juventus de Turín que dirgía Giovanni Trappattoni y que contaba en sus filas con cinco campeones del mundo, Zoff, Scirea, Gentile, Tardelli y Rossi, más Bettega, que se perdió el Mundial por lesión, y las estrellas foráneas, Platini y Boniek.

Ante aquella constelación de estrellas vimos la mejor versión de los alemanes. Porque antes de que la globalización invadiese el fútbol a través de la Ley Bosman en 1995, los equipos tenían un estilo propio y aquel Hamburgo representaba fielmente las señas de identidad del fútbol alemán de toda la vida.

Ernst Happel, el técnico austriaco que llevó a Holanda hasta la final del Mundial 78 era el técnico y dispuso la siguiente alineación para enfrentarse a la Juve: Stein; Kaltz, Wehmeyer ,Hieronymus, Jakobs, Groh, Rolff , Milewski, Magath; Hrubesch y Bastrup.

El lanzamiento cruzado de Magath con su pierna izquierda en el minuto ocho, escorado y tras regatear a Bettega, sorprendió a Zoff perforando la meta juventina. La primera parte del Hamburgo fue casi perfecta desarbolando a la Juve con un juego incisivo, agresivo, intenso. La tela de araña hanseática por delante de su portero Stein fue un muro infranqueable para la Vecchia Signora. Groh y Rolff en mediocampo hicieron un trabajo magnífico ahogando la creatividad de Platini.

En la segunda parte, Marco Tardelli, aquel eterno llegador, abandonó la banda e intento activar el ataque de la Juve, pero ya fue tarde. “Mami” Kaltz hizo de la banda derecha su autopista habitual y el Hamburgo fue superior a la Juve en todo momento. Un justo Campeón de Europa que aquel día en la ciudad de los Dioses cerró el capítulo más brillante de su historia.

Retrofootball: balance 2012 y planes para el 2013

Domingo, 6 de Enero de 2013

Aprovechamos como todos los inicios de año para hacer balance y compartir con vosotros nuestros planes para el 2013.

Los principales datos de 2012 han sido los siguientes (fuente google analytics):

- 100.500 visitas respecto a 60.300 en 2011, un incremento del 66%;
- 550.500 páginas vistas respecto a 375.800, un incremento del 46%;
- 81.644 visitantes exclusivos respecto a 51.200, un incremento del 59%;
- 1.969 seguidores y 633 amigos en Facebook desde diciembre 2009 y 702 seguidores en Twitter.

Anagrama de Retrofootball creado en 2008

Anagrama de Retrofootball (año 2008)


El 2012 ha sido un año interesante para retrofootball; algunos hitos a mencionar del año han sido:

- Crecimiento: hemos logrado crecer en ventas en España (un 54% respecto a 2011). Teniendo en cuenta el entorno de recesión del país estamos razonablemente satisfechos con esta evolución. Seguiremos apostando por estar presentes en nuestro país; porque somos de naturaleza optimista y saldremos todos de esta;

- Marcas y colaboraciones: hemos ampliado la gama de marcas que comercializamos (colaboración estable con cuatro marcas) y acuerdos comerciales con nuevas marcas en el horizonte). También estamos contentos con la colaboración estable que hemos desarrollado con publicaciones muy retrofutboleras como la Revista Panenka. Poco a poco se va desarrollando el espíritu retro!

- T-shirts Retrofootball: a finales de febrero 2013 lanzaremos la primera colección de T-shirts con nuestra marca, siendo fieles a nuestra idea de producto cuidado, de calidad y centrado en homenajear el fútbol y sus leyendas. Podéis ver un preview de tres modelos en nuestra web; estos ya están a la venta: También iniciamos la selección de algunos puntos de venta físicos!

Sin embargo, quedan muchos retos que debemos afrontar en el 2013 para hacer que Retrofootball sea sostenible en el tiempo. Os dejamos tres prioridades que nos hemos marcado para el año entrante (alguna repite como prioridad del 2012 por lo que este año sí o sí):

- Internacionalización: el 85% de nuestro tráfico (datos de Google analytics) y el 95% de las conversiones viene de España. Hemos logrado posicionarnos bien para nuestro mercado tradicional pero estamos muy poco visibles en el resto de Europa o en otros mercados que no debemos descartar (como Estados Unidos dónde la pasión por el soccer es creciente). Este es el principal reto para 2013. Para ello tenemos prácticamente a punto el lanzamiento de retrofootball en Portugal y Francia con una nueva web a estrenar. Es un proyecto que nos ilusiona mucho. El 1 de febrero de 2013 abrimos esas dos tiendas en portugués y francés; y esperamos tener un recorrido similar al experimentado en España.

- Presencia en el “mundo físico”: trataremos de consolidar presencia en algunos puntos de venta físicos que complementen nuestra presencia online. Las experiencias que hemos tenido ubicando producto físico en tiendas en 2012 han sido positivas y queremos complementar nuestra presencia en intenet con la presencia en algunas tiendas físicas seleccionadas.

- Mejorar la experiencia de compra: retrofootball se va conociendo en el mundo del fútbol clásico. Sin embargo, tenemos por delante el reto de mejorar la experiencia de compra. Nuestra web se va quedando un poco “añeja” y tenemos que ir planificando una transición a un modelo más actual. Esto debe ir asociado con una información más precisa de los productos en stock, que se puede pedir bajo pedido y los tiempos asociados de entrega. Trabajamos con más de 500 modelos de camisetas clásicas y es imposible tener stock vivo de todos los modelos; sin embargo tenemos el reto informar mejor a nuestros clientes. Por último, para lograr una experiencia de compra única, queremos que los clientes dispongan de fichas de producto con información de valor añadido sobre cada camiseta.

Confiamos en que el 2013 nos depare mucho trabajo, oportunidades y que con un poco de suerte continuemos con la tendencia positiva de 2012. Como siempre lo importante del camino es que se disfrute de la experiencia mientras se recorre, es decir que disfrutemos de nuestra pasión que sigue siendo el fútbol y las camisetas de leyenda.

Antes de despedirnos queremos daros las gracias a todos vosotros, los apasionados del mundo del fútbol, a nuestros clientes, a nuestros seguidores y amigos que nos habéis apoyado durante el 2012 y a nuestro equipo de colaboradores que son los mejores (Laura, Beatriz, Alberto, Nacho, Carlos, Filippo, Julien). Desde retrofootball esperamos que en el 2013 sigáis con nosotros y consigáis vuestros propósitos!

Un abrazo,

El equipo de retrofootball

El orgullo verde de una ciudad

Jueves, 13 de Diciembre de 2012

Saint Etienne, la capital de Loira, vivió días de vino y rosas durante prácticamente una década, la que va desde mediados de los sesenta a mediados de los setenta. Los verdes fueron un equipo que enamoró a Francia y poco a poco al resto de Europa a medida que iban asomando por el continente.

Una ciudad que a menudo ha sido poco reconocida y considerada en la propia Francia, tuvo en su equipo de fútbol un motivo de orgullo permanente hace ya cuatro, camino de cinco, décadas. Ahora que su gran rival y protagonista junto al Saint-Etienne del Derby del Ródano, el Olympique de Lyon, ha sido el gran equipo francés de la primera década del nuevo siglo conquistando siete ligas consecutivas, es bonito recordar que los verdes pueden lucir la estrella que le acredita como campeón de liga diez veces.

De hecho, durante aquellos años mágicos se gestó la leyenda del Stade Geoffroy-Guichard, un estadio dónde se vive el fútbol con una pasión absoluta, que por otra parte se mantiene en la actualidad, de nuevo con el equipo en la máxima categoría del fútbol galo.

La historia obliga a hacer justicia con Roger Rocher, histórico Presidente del club. Su triste final, dejando la presidencia en 1982 y dando con sus huesos en prisión por impagos a los jugadores, no puede borrar que bajo su mandato el equipo vivió el momento de mayor esplendor de su historia.

Fue Presidente durante la friolera de 20 años, de 1961 a 1981, y bajo su mandato el equipo consiguió nueve de las diez ligas que posee, seis Copas de Francia y disputó aquella inolvidable final de la Copa de Europa en Hampden Park, en la que cayó por la mínima ante el Bayern de Munich en 1976.

Aquel equipo fue uno de los gérmenes de la selección francesa, que años después y cuando la llama verde se apagaba y se convertía en ceniza a primeros de los ochenta, asombraría al globo en el Mundial celebrado en España en 1982, alcanzando las semifinales cayendo ante la República Federal de Alemania en la tanda de penaltis, en uno de los partidos más recordados de la historia de los mundiales.

Battiston, Platini y Larios (los tres ya en la época final del gran Saint-Etienne, pero miembros del equipo que conquistó la liga del 81), así como Janvion, Christian López y Rocheteau, protagonistas del gran equipo de mediados de setenta, estuvieron en la lista de Michel Hidalgo para el Mundial de España y fueron de uno u otro modo, jugadores importantes de aquella selección. Tras el Mundial, otro de los centrocampistas mágicos de la gran Francia, Genghini, desembarcó en el Saint – Etienne.

El 12 de mayo de 1976 es el día marcado en rojo de aquel equipo y aquella generación de futbolistas. El escenario era incomparable, Hampden Park en Glasgow, el rival de pedigrí, el último ganador de la Copa de Europa de las dos últimas temporadas, el Bayern de Munich, y en juego el máximo galardón continental a nivel de clubes. Os dejamos un video con la previa de la TF1 francesa aquel 12 de mayo, excepcional documento del look setentero:

Aquel conjunto que realizaba un futbol de toque y control portentoso se iba a enfrentar a la contundencia personificada, a la máquina arrolladora que era el Bayern de Munich. Un equipo menos romántico que aquel Saint – Ettiene, capaz de aplastar a cualquiera en un buen día.

La tenacidad germana puesta de manifiesto por la selección de Alemania Federal en el Mundial del 74, dos años antes, se terminó imponiendo al fútbol que desplegaron los verdes en Glasgow, enviando dos balones al larguero durante el primer acto. Larque y Piazza se fueron adueñando del mediocampo con una personalidad arrolladora, un juego armónico de toque corto que fue desarbolando al Bayern.
Jean-Michel Larque, al que la selección del 82 ya le llegaba tarde (por aquel entonces tenía 35 años), fue un centrocampista maravilloso, capitán del equipo y auténtico líder en el terreno de juego.
Con Larque al mando, el Bayern sufría y se agarraba como podía al partido. Dominique Bathenay, otro de los grandes medios de aquel equipo, enviaba las ilusiones de toda la ciudad del Ródano al larguero. En la cabeza de Hervé Revelli estuvo otra ocasión clarísima y de nuevo el larguero salvaba a un atónito Seep Maier.


Saint Etienne - Bayern de Munich 1976 por Joaquim-2007

El gol al comienzo de la segunda parte pegándole mordido al balón de Roth, fue un mazazo del que ya no se recuperaron los galos. Herbin, técnico del Saint – Etienne, dio entrada al extremo Dominique Rocheteau, estrella de aquel equipo que llegó mermado físicamente a la final y sólo pudo disputar 27 minutos, pero ya no podría darle la vuelta al marcador.

Curkovic; Repellini, Piazza, Christian López, Janvion; Bathenay, Santini, Larque, Patrick Revelli, Hervé Revelli y Sarramagna, con la posterior inclusión de Rocheteau, estuvieron a punto de coronarse en Europa y hubiera sido totalmente merecido. El Bayern ganó sus tres finales de Copa de Europa con un punto de suerte excepcional… la suerte de los campeones. Los hinchas del Atlético de Madrid, Leeds United y Saint-Etienne todavía lo recuerdan porque sus equipos perdieron el tren del título más prestigioso a nivel de Clubes en Europa.


Sainté bayerne 2 por Joaquim-2007

En la temporada siguiente llegaría la despedida de aquel enorme equipo a nivel europeo y fue nada más y nada menos que ante otro gigante, el Liverpool, que aquella temporada 76-77 comenzaría un reinado europeo durante los siguientes tres años.

Se enfrentaron en cuartos de final de la Copa de Europa, venciendo los verdes en el Geoffroy-Guichard por uno a cero con el gol de Bathenay, cayendo en la vuelta en Anfield por tres goles a uno en un partido que Rober Herbin planteó de una forma valiente, sin Piazza, baja capital, y con un Bathenay con galones, marcando desde fuera del área y clasificando durante muchos minutos a su equipo para semifinales. El partido lo tuvieron que desatascar Alan Kennedy, con un gol, y Fairclough, delantero de goles oportunos, con otro.

Europa lloró la eliminación de un equipo que había sido el orgullo de su ciudad paseando su fútbol por el continente durante dos temporadas difíciles de olvidar. La selección le homenajearía en parte en 1982, pero aquel equipo se merecía haber redondeado su hegemonía en Francia con un gran título europeo. El mítico grito de “allez les verts” languideció a nivel continental…

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Años mágicos de aplastamiento – el Gladbach de los 70

Lunes, 19 de Noviembre de 2012

Hace dos temporadas, un gol del belga Igor de Camargo en la promoción ante el Bochum dejaba al Borussia Mönchengladbach (Gladbach) en Primera División. La temporada pasada fue de los mejores equipos europeos interpretando el contragolpe y terminó la Bundesliga en puestos de previa Champions. Esta temporada ha perdido jugadores importantes como Neustädter en mediocampo y sobre todo Marco Reus, pero se puede decir que vuelve a asomar por los puestos nobles de la liga alemana, tras muchos años en los que sólo se recordaba el gran Gladbach de los 70…

21 de mayo de 1975. Diekman Stadion, Ensechede. Twente 1 – Borussia Mönchengladbach5

Este es el titular de la ficha técnica del partido de vuelta de la final de la Copa de la UEFA de la temporada 1974-75. Aquel equipazo de mediados de los setenta, que era el Gladbach de Weisweiler, cuando ganaba lo hacía por aplastamiento. En la ida en Alemania habían empatado a cero. Para la vuelta el Borussia no podía contar con dos jugadores clave como eran Kulik y Stielike.

La respuesta fue un sistema 4-3-3 con Simonsen, Jensen y Heynckes arriba. En el minuto diez el Gladbach ya ganaba 0-2 con goles del gran Alan Simonsen y de Jupp Heynckes, jugador diferencial arriba. Al final de partido, Heynckes había hecho tres goles y Simonsen dos posibilitando el primer título europeo de la historia del club tras haber perdido la final de la UEFA del 73 ante su bestia negra, el Liverpool, también a doble partido y por un solo gol. Derrota 3-0 en Anfield y victoria 2-0 en Mönchengladbach.

Aquel equipo de 1973 incluso era más poderoso que el de 1975, ya que contaba con un Netzer maravilloso. Pero finalmente el Liverpool, que dirigía Bill Shankly y en el que jugaban arriba Keegan y Toshack, se acabó proclamando campeón. En el camino a esa final del 73 todavía resuenan el 6-3 al Aberdeen, el 5-0 al FC Colonia o el 7-1 al FC Kaiserslautern.

Aquellos maravillosos años

La década de los 70 fue mágica para el fútbol de la República Federal de Alemania. En 1972 la selección maravilló a Europa con la victoria en la Eurocopa, aplastando a la URSS en la final. Aquella selección jugaba mejor aún que la se proclamó Campeona del Mundo en 1974 en su Mundial. El relevo de la selección lo cogieron a nivel de clubes el Bayern de Munich con tres Copas de Europa consecutivas y el Borussia Mönchengladbachcon dos Copas de la UEFA de cuatro finales disputadas. Además de llegar a la final de la Copa de Europa de 1977, donde cayó también ante el Liverpool con Udo Lattek en el banquillo y de la derrota en la final de la Intercontinental de aquel año cayendo ante Boca. El Liverpool, campeón de la Copa de Europa, no la jugó argumentando que le coincidía con partidos de liga en Inglaterra aunque la presencia de una dictadura militar en Argentina pudo pesar más aún a la hora de viajar o no.

El Bayern y el Gladbach de los setenta constituían la base de la República Federal de Alemania que fue campeona de Europa, campeona del Mundo y de nuevo finalista de la Eurocopa en cuatro años mágicos para el fútbol de la Alemania occidental (sólo acabó con ellos el realismo mágico venido del este de Europa y protagonizado por Panenka en la tanda de penaltis).

La espina de la Copa de Europa

La espina para el Gladbach fue la Copa de Europa y aquel Liverpool del “Passing Game” que durante diez años, de 1975 a 1985, estuvo presente en la élite del fútbol europeo hasta que llegó el abrupto final que supuso Heysel en 1985.

El 25 de mayo de 1977 en el estadio Olímpico de Roma el Gladbach soñaba con perpetuar el reinado alemán en la máxima competición continental que había instaurado el Bayern los tres años anteriores ante un Liverpool que llevaba ya un tiempo asomando y opositando para reinar en Europa. Era un Gladbach que mantenía al eterno Berti Vogts como capitán, Uli Stielike jugaba su última final con los alemanes antes de viajar a Madrid, aguantaban Bonhof y Wimmer. Arriba, como siempre, el extremo Simonsen y el gran Jupp Heynckes. Kulik fue suplente.

Un disparo violento de Bonhof lo repelió el palo y pudo haber cambiado la final. El gol de McDermott en el minuto 27 puso por delante al Liverpool. El Gladbach de Lattek especulaba algo más que el de pocos años antes con Weiswelier y además la lesión de Wimmer durante el partido le mermó más aún. Aunque en la segunda parte Simonsen empató el partido y un cabezazo del danés y Stielike de un gran disparo pudieron adelantar al Borussia, el Liverpool terminó castigando duramente a los alemanes.

Kevin Keegan, en su último partido con los reds antes de emigrar al Hamburgo, y Heighway fueron una pesadilla a la espalda del mediocampo alemán con su movilidad en las inmediaciones del área. Los goles de Tommy Smith y Phil Neal sentenciaron el partido en una derrota muy dolorosa para el Gladbach.


El equipo aún llegaría a otra final europea tres años después de aquella. Concretamente a la final de la UEFA de 1980 ante otro equipo alemán, el Eintracht de Frankfurt, aunque ya era otro equipo bien distinto. Heynckes ya era el técnico, en mediocampo asomaba un joven que terminaría la siguiente década, la de los 80, como el mejor centrocampista de Europa, un tal Lotthar Mätthaus, aguantaban Hannes y Kulik, pero ya estaba lejos de aquel equipazo que había ganado cinco Bundesligas desde 1970 hasta 1977.