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España naufragó en el Mundial de Argentina 78

Miércoles, 20 de Enero de 2010

Con el “Mundial de Argentina 1978” comenzamos en Retrofootball un serial sobre la participación de la selección española en las Copas del Mundo. Esto nos debe servir para entrar en calor de cara a la cita del próximo año; y recordar parte de la historia de nuestro fútbol para no repetirla.

El de Argentina fue un Mundial diferente, marcado por las circunstancias políticas del país organizador. El país sudamericano vivía una época de durísima represión. Gobernado por una Junta Militar, al mando del General Videla, el fútbol, era de las pocas alegrías y esperanzas de un país que estaba sufriendo mucho. A su vez, y como se supo años más tarde, la Junta Militar se aprovechó del Mundial para tapar muchos actos que atentaban directamente contra los derechos humanos.

Cartel de Argentina 78

Cartel de Argentina 78

España volvía a un Mundial tras haber faltado a los dos últimas citas, no estuvimos en México 70 ni en Alemania 74. España ya llegó con muchos apuros, tras ganar en el pequeño “Maracaná” de Belgrado a Yugoslavia con el histórico gol de Rubén Cano; todavía nos preguntamos a través de que angulo entro el balón en la portería yugoslava. Este partido siempre se recordará como el del “botellazo” a Juan Gómez “Juanito”.
España estaba dirigida por Ladislao Kubala, que cumplía su noveno año como técnico y como casi siempre las expectativas eran buenas.

Quedamos encuadrados en el grupo C junto a Austria, Suecia y Brasil. La lógica decía que brasileños y españoles pasarían a la segunda fase pero todo empezó mal desde la concentración. España eligió una especie de granja abandonada donde sólo estaban construidos una especie de apartamentos que iban a acoger a la selección. Se llamaba La Martona, a las afueras de Buenos Aires. El frío, lo inhóspito del lugar y lo alejado que estaba de Buenos Aires, entre otras leyendas, hicieron que no fuera el mejor lugar para una concentración mundialista.

A todo esto se sumaba que el ambiente en la selección no era el más adecuado. Las relaciones entre los pesos pesados de la selección no eran buenas. Asensi y Pirri no se entendían y el resto de jugadores se iban decantando por el capitán del Barça o por el del Madrid. A Kubala se le fue de las manos.

Una inoportuna lesión de Vicente Del Bosque durante la liga, dejó a España sin un organizador en el centro del campo. Aún así, no teníamos mal equipo. A parte de los citados Asensi o Pirri, jugadores como Miguel Ángel en la portería, Leal o San José en defensa, Villar o Cardeñosa en el medio campo y delanteros como Dani, Rexach o Quini garantizaban a priori un buen papel de nuestra selección.

Nada más lejos de la realidad. En el debút nos enfrentamos a la Austria de Krankl, Prohaska y Jara entre otros, en el José Amalfitani (Estadio de Vélez) de Buenos Aires.
La selección austriaca fue muy superior, un tempranero gol de Schachner, al que respondió el jugador del Athletic de Bilbao Dani, hizo que se mantuvieran las tablas durante mucho tiempo del partido. A 10 minutos del final Krankl deshizo la igualada y España comenzaba con una derrota su participación en el Mundial. Os dejamos el primer gol austriaco, un gran gol de contraataque.

El segundo partido, en Mar de Plata, se presentaba a cara de perro y el rival era nada más y nada menos que Brasil. Una equipo venido a menos, pero Brasil al fin y al cabo. Era una selección de transición, con algún veterano ilustre como Rivelino y jóvenes muy prometedores como Zico o Toninho Cerezo, pero todavía sin hacer.
El partido fue malo, empate a cero, pero para la historia quedará la ocasión de Julio Cardeñosa (“el gol de Cardeñosa”, que salvó el defensa Amaral bajo palos, cuando ya se cantaba el gol.

Con todo casi perdido, y dependiendo de una carambola, nos disponíamos a disputar el tercer encuentro, nuevamente en el campo de Vélez y ante Suecia. Un solitario gol de Asensi nos dio la victoria pero el triunfo no sirvió para nada. Una nueva decepción de la selección en los Mundiales.

El Mundial lo ganó Argentina. En la final se impuso por 3 a 1 a Holanda. Los holandeses desplegaron el mejor fútbol del campeonato pero no pudieron culminar ante los anfitriones. Argentina fue una buena selección, con Kempes en el papel de estrella goleadora. Es una pena que su triunfo quede deslucido por el sospechoso encuentro de la segunda fase ante Perú, donde debían ganar por 6 goles de diferencia para jugar la final y lo consiguieron con el “sorprendente” beneplácito de la selección blanquirroja.

El arbitraje de la final también sembró alguna duda (en el tercer gol de Argentina hay mano clara de Bertoni), pero aún así aquella selección albiceleste contaba con jugadores de la talla del líbero Passarella, los centrocampistas Ardiles y Gallego y delanteros como Luque o el citado Mario Alberto Kempes (el Matador).

Por último también señalar que fue el Mundial de las ausencias, Cruyff y Breitner se negaron a acudir con Holanda y Alemania Federal respectivamente, en señal de protesta por la dictadura militar que se vivía en el país.

Como anécdotas hay que destacar que el seleccionador holandés, Ernst Happel, se negó a recoger su medalla. También se acuñó una moneda conmemorativa de los Mundiales y el holandés Rensenbrick, fue el autor del gol número 1000 en la historia de los Mundiales.

En el aspecto positivo fue la primera aparición en el panorama internacional de futuras estrellas como fueron Michel Platini con Francia, Paolo Rossi con Italia, Zico con Brasil o Karl Heinz Rummenigge con Alemania.

Seguiremos el serial en próximos artículos de la participación de España en los mundiales.

El Inter campeón de los años 60

Miércoles, 20 de Enero de 2010

Comenzamos en Retrofootball un serial sobre equipos de clubes que, a lo largo de historia, han marcado una época en el fútbol mundial.

Inauguraremos la sección con el gran Inter de Milán de los años 60.

Hay una fecha clave para la formación de aquel equipo. Fue 1955, el año en el que Angelo Moratti compró el club. En ese momento se empezó a gestar “La Grande Inter”. Sin duda alguna el periodo más glorioso de este club de la ciudad de Milán.

Al banquillo llegó Helenio Herrera, más conocido como H.H, un técnico peculiar pero que forma parte de la historia del fútbol. En España le tuvimos como entrenador del F.C. Barcelona y con mucho éxito en el Atlético de Madrid (cuando los rojiblancos ganaban ligas de manera regular). Todos recordamos su mítica “boutade” que dijo una vez tras ser expulsado uno de sus jugadores y ganar el partido: “Al fútbol se juega mejor con 10 que con 11”. Reflexionando luego sobre la afirmación, a quien no le ha pasado alguna vez jugando, que tras una expulsión el equipo se crece animicamente y acaba ganando.

Pero sin duda alguna la clave de aquel equipo fueron los jugadores de clase mundial con los que contaba. Entre todos ellos la máxima estrella era un español, gallego para más señas, Luis Suárez Miramontes, el único Balón de Oro de nuestro fútbol, el galardón lo logró en 1960.

Luis Suarez en el Inter campéon de los 60

Luis Suarez en el Inter campéon de los 60

Con el club transalpino logró dos Copas de Europa (1964 y 1965), dos Intercontinentales (1964 y 1965) y tres Scudettos (1963, 1965 y 1966). Coincidió con su liderazgo en la selección española que logró la Eurocopa del 64.

Junto a él, gente de la talla de Mario Corso, Sandro Mazzola, el incombustible defensa Giacinto Fachetti, Burgnich, Guarneri, Domenguini o Picchi, que era el gran capitán.

Lograron tres ligas en la década de los 60 y una gran proyección internacional. Este reconocimiento llegó gracias a las dos Copas de Europa que logró.

En 1964 derrotó al Real Madrid en Viena por 3 goles a 1, dos de los tantos los anotó Sandro Mazzola. Aquel Real Madrid estaba en la recta final de su época gloriosa y no pudo con un Inter sensacional. Os dejamos un video de aquella final con comentarios de Fachetti:

Este título le permitió jugar la Copa Intercontinental donde vencería a Independiente de Avellaneda teniendo que disputar tres partidos. El decisivo fue en Madrid y venció por 1 a 0 con un gol de Corso.

La segunda Copa de Europa llegó en 1965 y la final la disputó ante el Benfica, fue en Milán y ganó por 1 a 0. El solitario tanto lo hizo Jair.
Volvió a disputar la Copa Intercontinental ante Independiente y esta vez, tras ganar 2-0 en Milán y empatar a 0 en Buenos Aires, se alzó con el título en los dos partidos previstos.

Fue la década dorada de los neroazurros. Curiosamente todavía no jugaba el inter con su escudo actual sino con uno formado por los colores de la bandera italiana. Os dejamos una imagen de esa camiseta del Inter que es una de nuestras favoritas.

La camiseta del Inter Campeón

La camiseta del Inter Campeón

Después llegaría una oscura década de los 70 y el resurgir de finales de los 80 con Brehme, Matthaüs y Klinsmann o el resultadista Inter actual que está dominando la liga italiana los últimos años. Pero todo esto ya lo veremos en otros artículos aquí en Retrofootball.