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Archivo para la categoría ‘Partidos históricos’

La mejor RFA - Eurocopa 1972

Viernes, 27 de Enero de 2012

Cuando nos queramos dar cuenta la Eurocopa 2012 estará aquí con nosotros. Por ello, comenzamos en Retrofootball un serial donde vamos a ir recordando grandes partidos de la historia de las Eurocopas. A través de este viaje, queremos que nuestros seguidores revivan partidos para el recuerdo, selecciones históricas y jugadores de leyenda, y si no lo vivió, que lo pueda ir conociendo. Este serial de artículos lo mantendremos hasta el comienzo de la Euro de Ucrania y Polonia del próximo verano.

Eurocopa de 1972:

Vamos a comenzar remontándonos  al 18 de junio de 1972  y viajamos al estadio de Heysel (dónde en 1985 se produjo la tragedia en la final de la Copa de Europa entre Juventus y Liverpool con el fallecimiento de 39 aficionados), re-bautizado años después como Rey Balduino, en Bruselas. Aquel día se disputó la final de Eurocopa de ese año entre la República Federal de Alemania y la Unión Soviética. Buena cosecha la del 72 en cuanto a fútbol, moda retro y camisetas que hicieron historia.

Distinto formato de competición:

Hay que recordar que hasta 1980, la fase final de la Eurocopa en una misma ciudad/páis, sólo la disputaban cuatro selecciones, el resto del campeonato se jugaba con una fase preliminar de grupos y unas eliminatorias a ida y vuelta en cuartos de final.

A la fase final de Bruselas llegaron la República Federal de Alemania, Bélgica,  la URSS y Hungría. En semifinales, la RFA venció a Bélgica y la URSS a Hungría.

La maravillosa RFA de 1972:

Se habla mucho de la RFA que venció dos años después en su Mundial, pero la del 72 jugaba muchísimo mejor. En frente, la extinta URSS, que había sido campeona en 1960, finalista en el 64 y cuarta en el 68,  una potencia futbolística de la época, un equipo muy defensivo, difícil de batir.

Helmut Schön (el mítico seleccionador de la boina) dirigía a Alemania Occidental desde 1964 y en aquel año 72, aquella generación de jugadores estaba en su plena madurez, que mantendría casi cuatro años más, cerrando aquel ciclo brillante con una derrota, la que se produjo en la final de la Eurocopa de 1976 ante Checoslovaquia, en la final en la que Panenka dio nombre al penalti más famoso de la historia del fútbol, batiendo a Maier y dando el título al país centro-europeo, hoy dividido en dos países diferentes, la República Checa y Eslovaquia.

La RFA en la final

El once que presentó la RFA aquella tarde fue el formado por Maier en la puerta, Höttges, Schwarzenbeck, el “Káiser” y capitán Beckenbauer, junto a Paul Breitner en defensa, Wimmer, Uli Hoeness y Netzer en medio campo, con Kremers y Heynckes como extremos, quedando el “Torpedo” Müller arriba.

En el banquillo había jugadores que fueron clave dos años después, como Bonhof y Grabowski. Por el contrario, el nivel que tenían en ése momento jugadores como Netzer o Heynckes, no lo tuvieron después en el Mundial de 1974.
Sin lugar a dudas, aquella selección del 72, fue la que mejor jugó al fútbol en la historia de la extinta República Federal de Alemania.

El precedente de Wembley

En ese mismo año 1972, en los cuartos de final, la RFA había vencido 1-3 en Wembley, con una exhibición de Netzer, ante Inglaterra, asombrando al mundo. Aquel partido, el 29 de abril de 1972, fue la carta de presentación de jugadores como Breitner, U.Hoeness o el extremo Kremers; la base del Bayern de Munich que dominaría la Copa de Europa de 1974 a 1976, ganando tres títulos consecutivos y tomando el relevo del Ajax de un tal Cruyff. Os dejamos un video con un resumen de los goles del partido:

La URSS en la final

La URSS, que dirigía Ponomarjev, formó con Rudakov en la puerta, sustituto del legendario Lev Yashin, Dzodzuashvili, Kaplychniy, Istomin y el capitán Khurtshilava en defensa, Konkov, Kolotov, Banishevski y Onishchenko, con Troshkin y Baidachny, arriba.

La URSS era un equipo muy fuerte defensivamente y en aquella final, la RFA hizo un ejercicio perfecto de como desarbolar a un equipo que se encierra atrás.

Rodillo teutón

En el minuto 28, una salida desde atrás, clásica, de Beckenbauer, llevó el balón hasta Netzer, su disparo al larguero lo recogió Müller para poner el 1-0 en el marcador.
Los alemanes eran un ciclón, un equipo con salida de balón desde atrás, con llegada por fuera, gracias al extremo  Kremers y a Heynckes, y con medios que se incorporaban al espacio como Uli Hoeness. La clase en medio campo la ponía Netzer, que además tenía su escudero y guardián en Wimmer.

El escudero también tuvo su premio y en el minuto 52  marcó el segundo tanto, a pase de Heynckes, de un disparo raso. La URSS se desangraba en la final y su único acercamiento a la portería de Maier fue a través de su capitán Khurtshilava en un disparo al larguero.

La sentencia la puso de nuevo Müller en el minuto 58, en fuera de juego, tras una jugada de Schwarzenbeck que se había incorporado desde atrás. El gol ilegal no ensombrecía la exhibición germana, que en aquel momento practicaba un “teutón” en estado puro.

Os dejamos un video con un resumen de la final de Bruselas en 1972; el primer gol de los alemanes es una buena muestra de su fútbol ofensivo; tres disparos a puerta en la misma jugada hasta perforar la red.

Y aquí os dejamos un resumen del torneo:

El Milan de Gianni Rivera

Lunes, 7 de Febrero de 2011

En la década de los 60 hubo un equipo importante que logró una Copa de Europa en el 63 y otra en el 69. En las dos hubo un denominador común, Gianni Rivera. El equipo fue el Milán A.C.

Tras perder su hegemonía el Real Madrid y los dos triunfos de un Benfica que marcó un bienio contra los equipos españoles (F.C. Barcelona y Real Madrid), llegamos a la temporada 62-63. En dicha temporada el Benfica, en la segunda temporada de Eusebio, era el principal candidato a revalidar el título.

Pero le salió un hueso duro de roer. El Milán. Un conjunto, el transalpino, que contaba con defensas de la categoría de Cesare Maldini (el padre del otro Maldini que marcó una época en el Milan de finales del siglo XX) o Giovanni Trappattoni, el talento del gran Gianni Rivera y los goles de José Altafini.

Los dos fueron pasando eliminatorias sucesivamente hasta llegar al 22 de Mayo de 1963, nada más y nada menos que en Wembley. El Milán, tras haber eliminado al US Luxemburgo, Ipswich Town, Galatasaray y Dundee, se enfrentaba al Benfica de Simoes, Coluna, Eusebio y Torres en la gran final.

El Benfica se adelantó por medio de Eusebio, haciendo soñar a los portugueses con la tercera Copa de Europa consecutiva. Pero el Milán no se vino abajo y con dos goles de José Altafini, se llevaba para Italia la primera Copa de Europa de su historia.

Nereo Rocco formó aquella tarde con Ghezzi en la puerta, David, Trebbi, Benítez, C. Madini y G. Trapattoni en defensa, Savi, G. Rivera, Pivatelli con Altafini y Mora arriba. El capitán Cesare Maldini (padre de Paolo) levantó la Copa.

Tuvieron que pasar seis años, con triunfos del Inter en dos ocasiones, Real Madrid, Celtic de Glasgow y Manchester United, para que el Milán volviera a una final.

Era la temporada 1968-69, eran los “swinging sixties” y se acercaba el final de esa década de cambios, revoluciones y efervescencia cultural europea de los 60. Una década en la que a nivel Mundial habían triunfado Brasil e Inglaterra, venciendo en los Mundiales de 1962 y 1966. A nivel de clubes, en Europa se habían repartido los triunfos entre varios equipos. En aquella temporada el Milán podía igualar a sus vecinos del Inter de Milán en Copas de Europa conseguidas.

Tras eliminar al Malmoe, pasar a cuartos por sorteo y vencer a Celtic de Glasgow y Manchester United, los dos últimos campeones, se plantó en la final de Madrid. Concretamente el 28 de Mayo de 1969 ante el Ajax de Ámsterdam. En Europa se empezaba a escuchar que había un equipo en Holanda que jugaba de maravilla al fútbol sacando la pelota desde atrás. En aquel Ajax que triunfaría a primeros de los 70, ya destacaban Hulshoff, Vasovic, Keizer o Cruyff. Al frente del equipo el inventor del fútbol total, Rinus Michels, uno de los entrenadores europeos más laureados a nivel de clubes y selecciones.

Del Milán campeón del 63 quedaban Trapattoni, el gran Rivera, ya capitán, y el técnico Rocco, que había hecho otro equipazo con jugadores como el goleador Pierino Pratti. Rivera ganaría ese año el balón de oro, siendo el primer jugador transalpino que lo logró; y viendo reconocida su clase y visión de juego; un jugador atípico de la escuela italiana más táctica y física.

El Milán fue una apisonadora y venció al Ajax por 4 a 1 con tres de Pratti y uno de Sormani. Rivera levantaba su segunda Copa de Europa, el Milán lograba su segunda Copa de Europa logrando vencer a un equipo, el Ajax, que haría historia muy poco después y que ya analizamos en nuestro blog hace unos meses.

El gran Ajax de Amsterdam de los años 70

Lunes, 13 de Septiembre de 2010

En Retrofootball volvemos a repasar los grandes equipos europeos de la historia, en la semana que vuelve a escena la Champions League (antigua Copa de Europa).

Si hay un equipo que nos deslumbró y ha quedado en las retinas de todos los espectadores que hemos visto imágenes de el, es el Ajax de los años 70. Un equipo en el que su máxima figura fue Johan Cruyff, pero que tenía muchos jugadores de gran calidad, aunque curiosamente nunca triunfaron fuera de allí. Muchos de aquellos jugadores ganaron tres Copas de Europa consecutivas y jugaron dos finales de la Copa del Mundo con Holanda, perdiendo las dos.

Johan Cruyff, era la principal arma ofensiva del Ajax. El éxito de Cruyff con el Ajax lo llevó a ser el mejor jugador de Europa tres veces (1971, 1973 y 1974).

Aquel Ajax no era un modelo de corrección táctica, de hecho era un equipo bastante anárquico, con un medio campo que hoy diríamos polivalente y que en aquel tiempo fue una auténtica revolución. Dos jugadores como Keizer y G. Mühren, se convertían en delanteros mientras que Haan y Neeskens eran “todocampistas”.

Aquel Ajax fue de los primeros equipos que tuvieron una defensa que sacaba la pelota jugada. El yugoslavo Vasovic, Krol y Hulshof, sorprendieron al mundo con su facilidad para sacar la pelota desde atrás.

El portero era Stuy, no era gran cosa, pero aquel equipo tenía tanto tiempo la posesión del balón, que no le llegaban mucho a su portería y de eso se aprovechaba.

El padre de todo aquello fue Rinus Michels, un técnico maravilloso, que hasta su marcha al Barça en 1972, hizo que aquel equipo deslumbrara a Europa desde 1968. Tras la marcha del padre de la “Naranja Mecánica” del 74, llegó el rumano Kovacs, que mantuvo ese tipo de juego pero tenía más rigor táctico.

De 1968 a 1970 fueron los inicios de aquel Ajax. En la Copa de Europa 68/69 tuvo un gran papel. Se impusieron a Fenerbahçe, Benfica y a Spartak de Trnava para llegar a la final, en ella, el 28 de mayo de 1969, en el estadio Santiago Bernabeu de Madrid, el Ajax se enfrentó al AC Milán. El Milán venció a los holandeses por 4 a 1 con un “hat trick” de Pierino, el otro gol fue de Sormani. El solitario gol holandés llegó a través de un penalti que marcó Velibor Vasovic. Perdieron pero habían enseñado a Europa otra forma de jugar.

La siguiente temporada (1969/70), el Ajax fue arrasado por el Feyenoord (que ganó su única Copa de Europa en la final de 1970 al Celtic de Glasgow).

De 1970 – 1973 llegó la explosión de aquel equipo. Durante la temporada 1970/71 el Ajax consiguió ganar la Copa de Europa. Después de eliminar al Nendori de Tirana, Basilea, Celtic y Atlético de Madrid, los holandeses enfrentaron al sorprendente Panathinaikos. Os dejamos un par de videos de los partidos de semifinales contra el Atlético.

El 2 de junio de 1971, el Panathinaikos, con Ferenc Puskas en el banquillo, se plantó en la final de Wembley. El Ajax ganó 2 a 0. Os dejamos un video de aquella retransmisión (emitido por ESPN Classic).

El año siguiente (72/73), volvió a la final de la Copa de Europa, después de eliminar fácilmente a rivales como el Dynamo de Dresden (antigua RDA), Olympic de Marsella, Arsenal y Benfica. El rival fue el Inter de Milán en Rotterdam. El Ajax ganó 2 a 0 y arrasó a los italianos.

En la temporada 1972/1973 el Ajax volvió a eliminar al CSKA Sofia, Bayern de Munich y Real Madrid. No hemos encontrado videos del enfrentamiento contra el Real Madrid. En la final, en Belgrado, se enfrentaron a la Juventus. El resultado fue de 1 a 0 con gol de Rep y tercera Copa de Europa consecutiva.

En 1973, tras ganar aquella Copa de Europa, Cruyff se fue al Barça y aquello nunca fue igual. Para el recuerdo dejaron el inicio del fútbol moderno.

Este año intentará el Real Madrid redimirse de aquella eliminación en semifinales de 1973.

Grandes selecciones que dejaron huella sin ganar el Mundial

Martes, 20 de Abril de 2010

Cada vez falta menos para que comience el Mundial de Sudáfrica y seguimos en Retrofootball recordando Campeonatos del Mundo y grandes selecciones.

Tras repasar el recorrido de la selección española en los Campeonatos del Mundo desde Argentina 78, llega el turno de acordarse de aquellas selecciones que dejaron huella y no tuvieron el premio de la victoria final. Sí, somos amantes del gran fútbol aunque no deje la victoria final.

Comenzaremos con la selección brasileña que jugó el Mundial de España 82. Sin duda alguna es la selección brasileña que más se pareció a la mítica que ganó el Mundial de México 70.

Su seleccionador, Tele Santana, apostó por un fútbol de ataque, de toque y dinámico, que fue una delicia para todos los que tuvimos la suerte de poder verlo y disfrutarlo.

Era un equipo que tenía dos puntos débiles, que a la larga le costaron la eliminación, el portero y el delantero centro. El portero era Valdir Peres, un portero malo bajo palos y peor en las salidas. Brasil, exceptuando en la actualidad con Julio César, Doni, Dida y compañía, y la época de Carlos Gallo (México 86) o Claudio Taffarel (Italia 90, EEUU 94, Francia 98 y Japón y Korea 2002), nunca ha tenido buenos porteros. El “9” de aquel equipo era Serginho, un delantero centro, alto y fuerte, pero malo técnicamente, que desentonaba claramente con el resto de la selección.

El resto eran futbolistas extraordinarios de gran calidad técnica. El lateral derecho de aquel equipo era Leandro, un jugador incansable que se incorporaba siempre al ataque. Los centrales, Oscar y Edinho, destacaban por el buen trato de balón y sacar la pelota jugada desde atrás. El lateral izquierdo era una institución del fútbol brasileño como era Junior. Un pulmón en defensa y en ataque, con cierta facilidad para el gol, que alargó su carrera hasta pasados los 40 años.

El centro del campo era de “seda”. Toninho Cerezo era la elegancia personificada como medio centro, a su lado Falcao, que a su calidad y visión de juego, añadía un colosal disparo a puerta.
Eder por la izquierda era un cañón con una “zurda” impresionante y el “Doctor” Sócrates era un jugador de 1,90 de estatura, con un 38 de pie, que jugaba con una elegancia, visión y control orientado similares a los de Zidane.

El “10” de aquella selección era Zico, un jugador tremendo, el típico “10” con una gran visión de juego, buen regate y un gran lanzador de faltas y corners.

En el banquillo jugadores como Renato, Paulo Isidoro, Dirceu o Careca, eran complementos de auténtico lujo. Brasil jugaba al ataque de principio a fin y no conocía la palabra defensa.

Los brasileños quedaron encuadrados en el grupo F junto a la URSS, Escocia y Nueva Zelanda en la primera fase.

En su primer partido derrotaron 2-1 a la URSS con un golazo de Eder al final y un vergonzoso arbitraje del español Lamo Castillo, que perjudicó a los soviéticos. En el segundo encuentro golearon 4-1 a Escocia y en el tercero 4-0 a Nueva Zelanda, dando auténticas exhibiciones de fútbol.

Por un extraño y novedoso sistema de competición, los cuartos de final se jugaban en grupos de tres y sólo el primero jugaba las semifinales.

Brasil fue primera de grupo y formó el grupo 3 de cuartos junto a dos grandes campeones de los Mundiales: Argentina e Italia, dos equipos que por culpa de su mala primera fase se topaban con Brasil formando el “grupo de la muerte” jamás recordado.

Brasil venció 3 a 1 a Argentina en el famoso partido de la expulsión de Maradona por su agresión a Batista, dando una imagen de superioridad tremenda.

El partido decisivo ante Italia se disputó el 5 de Julio en el estadio de Sarriá en Barcelona (ya demolido - por qué en España no cuiadmos la historia, en retrofootball nos encanta como han mantenido Highbury en Londres; conservando una estadio que era un edificio protegido y creando apartamentos y jardines en el antiguo cesped).

A los brasileños les bastaba el empate para meterse en semifinales y fue el “partido del Mundial”. Paolo Rossi adelantó a Italia en dos ocasiones y Brasil, por medio de Sócrates y Falcao, empató en otras dos ocasiones. En vez de aguantar el empate, que servía a Brasil para pasar a semifinales, los brasileños fueron en busca del tercero y se encontraron con el tercero de Rossi a la contra que clasificaba a Italia.

Brasil cayó eliminada pero dejó la impresión, junto a Francia, de ser las dos mejores selecciones del campeonato. Nos bastá con ver la jugada del empate a uno, el incio de jugada de Socrates, el recorte de tacón de Zico, pase en profundidad al desmarque de Sócrates y… golazo.

Sócrates, un filosofo además de uno de los mejores futbolistas del torneo y uno de los mejores de la selección brasileña, dejó una frase para el recuerdo al final de partido.
Dijo: “Señores, hoy no perdió Brasil, perdió el fútbol”.

Os dejamos un excelente video con los 10 mejores goles del Brasil de España 82:

La noche que Francia rozó la gloria en España 82

Martes, 26 de Enero de 2010

Tras una incidencia en el servidor del retroblog, volvemos a la carga con un artículo de los que publicamos al inicio de nuestra andadura. Si alguno de nuestros lectores asiduos lo ha leído ya; podrá repasar nuestra particular visión de partidos y jugadores que hicieron historia!

Nos remontamos al 8 de Julio de 1982 y nos situamos en una calurosísima Sevilla. Estamos en las semifinales del Mundial de España y se enfrentan Francia y Alemania en el Ramón Sánchez Pizjuán. Dos estilos contrapuestos, el fútbol de seda francés contra la fuerza, físico, empuje y tesón de Alemania, representado en jugadores como Kaltz, Briegel, Stielike o el veterano Paul Breitner.

Francia había apuntado buenas maneras en el Mundial de Argentina 78. A la cita española llegaba con un equipo más hecho y con un centro del campo de virtuosos: Tigana, Giresse, Genghini y Platini garantizaban un fútbol de toque precioso.

Por otro lado Alemania, siempre Alemania. Otra vez en semifinales, sin brillar, sin convencer, pero de nuevo con la oportunidad de hacer historia en 90 minutos. No estaba siendo popular la selección teutona en nuestro Mundial. Una “extraña victoria” por 1-0 ante Austria en la primera fase, que servía a los dos para clasificarse, dejó fuera a Argelia y eso no gustó. Además, Alemania contaba con jugadores conflictivos como el portero Harald Schumacher, que no gozaban del favor de la afición.

El partido fue precioso:

- en el minuto 17 se adelantó Alemania por medio de Pierre Littbarski, aquel extremo
pequeñito, rápido y de una tremenda calidad.
- en el minuto 26 empató el gran Michel Platini de penalti, tras un agarrón de B. Forster a
Rocheteau. Así se llegó al descanso.
- en el minuto 56 el francés Battiston, que había salido en el descanso, se quedaba sólo
ante Schumacher. El portero salió desentendiéndose del balón y golpeó brutalmente a Battiston, que fue retirado en camilla. El árbitro, señor Corver, no señaló nada y tanto Francia como Battiston quedaron conmocionados.

El empate ya no se movería y se llegó a la prórroga. Esa prórroga pasaría a la historia del fútbol como uno de los momentos más intensos y vibrantes. En la primera parte de la prórroga, Francia desarboló a los alemanes. Con un fútbol preciosista hizo dos goles. El primero de Tresor, a la salida de un corner, conectando una gran bolea. El segundo fue obra del gran Alain Giresse, con un gran disparo desde la frontal, tras recibir el pase de Didier Six. Con 3-1 se llegaba al descanso del tiempo suplementario. Francia entera saboreaba ya su primera final de un mundial. Los amantes del fútbol de combinaciones y toque también…

Sin embargo, Alemania no estaba muerta. Juup Derwall, seleccionador alemán, se había jugado el todo por el todo dando entrada a un Rummenigge tocado en la prórroga. Le salió bien y el crack alemán puso el 2-3 en el minuto 102. En el 107, el gigantón Hrubesch, que había salido en la segunda parte, bajó un balón de cabeza que recogió Fischer y de media tijera batió a Ettori. Los alemanes habían hecho el milagro y lograban empatar un partido que perdían 3-1 en la prórroga.

En una tanda de penaltis dramática, la suerte sonrió a Alemania ante una Francia hundida moralmente. Bossis erró el sexto penalti, Hrubesch anotó el suyo y Alemania se metió en la final. Sin duda fue uno de los grandes partidos en la historia de la Copa del Mundo; os dejamos un enlace a los mejores momentos del partido (que no incluyen la agresión de Schumacher a Battiston).