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El Nottingham Forest de finales de los 70

Viernes, 12 de Noviembre de 2010

Tras una pausa en las publicaciones retomamos nuestro serial sobre equipos que marcaron historia en la Copa de Europa (ahora Champions League).

Para los que nacimos a principios y mediados de los 70, los equipos ingleses eran un referente de nuestra infancia futbolística. Un equipo que ahora milita en la Championship (la segunda división histórica de Inglaterra), el Nottingham Forest tuvo unos años en el que fue el gran referente en Europa, siendo campeón en los años 1979 y 1980. Y lo logró tras aparecer de “la nada” futbolística, como si lograra de nuevo el ascenso ahora a la Premier y en dos o tres años fuera de nuevo campeón de la Champions, por eso merece un recuerdo y un análisis para Retrofootball.

En la temporada 1977-78, el “Forest”, como se le conoce en las Islas británicas, fue campeón de liga en Inglaterra. Y era un equipo que había ascendido pocos años antes desde la segunda división. En esa época era un equipo que contaba con algunos jugadores, que años después serían de los más importantes de la historia del fútbol inglés. Además, siguiendo con la tradición inglesa, en su banquillo estaba Brian Clough, un técnico que llegó al club en 1975 y estuvo hasta 1993, es decir, que completó 18 años en el banquillo. Algo impensable por la Peninsula Ibérica. Cuando Clough llegó al Forest en 1975, el Club militaba en la segunda división inglesa (lejos de su última victoria en la Copa inglesa de 1955). En el quinquenio 1975-1980 logró ganar 1 Liga, un subcampeonato en el 79 y dos Copas de Europa.

Tras ganar aquella liga, 77-78, se clasificó para la Copa de Europa 78-79. Aquello sorprendió en el mundo entero, ya que el equipo inglés del momento era el Liverpool, campeón de Europa los dos años anteriores. Aquella Copa de Europa comenzó para el Forest con una eliminatoria ante el propio Liverpool, tras ganar 2 a 0 en casa y empatar a 0 en Anfield Road, saltó la sorpresa con la eliminación del campeón vigente.

Después, eliminó sucesivamente al AEK de Atenas, Grasshopper suizo y Colonia alemán en semifinales. La final se disputaría el 30 de mayo de 1979, en el Olímpico de Munich, ante otro equipo sorprendente, el Malmö FF sueco. En aquella época, no era tan significada la diferencia de poder económico entre los clubes y surgían sorpresas con más frecuencia en la máxima competición europea.

El conjunto británico, formó aquel día con el mítico Peter Shilton en la puerta (llegó a jugar el Mundial de Italia 90, 12 años después), con Viv Anderson (gran lateral derecho inglés, que también llegó hasta la Eurocopa 88 de Alemania), F. Clark, L. Lloyd y K. Burns en defensa, el capitán McGovern, J. Robertson e I. Bowyer en el medio, la estrella del equipo, Trevor Francis, en la media punta, con Birtles y Woodckoc, arriba.

Un prefecto cabezazo en plancha de Trevor Francis en el minuto 45 sirvió para ganar la primera Copa de Europa de su historia, ante un Malmo que no pudo remontar en toda la segunda parte.

Tras ser campeón de Europa, pudo repetir participación en la siguiente Copa de Europa, la 79-80. En dicha competición le tocó debutar ante el Osters IF sueco, al que eliminó con cierta facilidad. Tras él, el Argest Pitesti rumano, el Dínamo de Berlín (de la extinta RDA) y el Ajax de Ámsterdam, fueron los oponentes que quedaron en el camino, hasta llegar a la gran final del Bernabeu.

El “Forest” repetía final y lo hacía el 28 de Mayo del 80, en un Bernabeu con sólo 50.000 espectadores, ante uno de los mejores equipos europeos del momento. El Hamburgo de Kaltz (mítico lateral derecho alemán), Jakobs, Magath (actual técnico de Raúl y Jurado en el Schalke 04), Keegan o Hrubesch (gigantón que anotó el penalti decisivo ante Francia, en la tanda de penaltis del Mundial 82, en semifinales), entre otros. Aquel Hamburgo había arrasado al Real Madrid en semifinales por 5 a 1 en la vuelta y la base de aquel equipo, jugaría y ganaría la final de la Copa de Europa de 1983, en Atenas, por 1 a 0 a la Juve, con un golazo de F. Magath a Dino Zoff. Os dejamos un video de la semifinal de vuelta en Hamburgo, un Madrid en el que jugaban Camacho, Del Bosque, Stielike, Juanito, Cuningham, un equipazo que no pudo romper el maleficio de las finales de Copa de Europa en el Bernabeu.

Pues el Nottingham Forest ganó aquella final por 1 a 0. Con gol de J. Robertson, un buen interior izquierdo que marcó el gol decisivo en el minuto 21 de aquel encuentro. En aquella final, el conjunto inglés formó con Shilton en la puerta, V. Anderson, F. Gray, L. Lloyd y K. Burns en defensa, M. O´neill, el capitán McGovern, I. Bowyer y G. Mills en el medio, con Robertson y Birtles arriba. La final se la perdió la gran estrella del equipo, Trevor Francis, con una lesión en el tendón de aquiles.

El Nottingham Forest de aquellos años de finales de los 70 y principios de los 80 es una historia “romántica” de las que deja el mundo del fútbol y hemos querido recordar con este artículo.

España naufragó en el Mundial de Argentina 78

Miércoles, 20 de Enero de 2010

Con el “Mundial de Argentina 1978” comenzamos en Retrofootball un serial sobre la participación de la selección española en las Copas del Mundo. Esto nos debe servir para entrar en calor de cara a la cita del próximo año; y recordar parte de la historia de nuestro fútbol para no repetirla.

El de Argentina fue un Mundial diferente, marcado por las circunstancias políticas del país organizador. El país sudamericano vivía una época de durísima represión. Gobernado por una Junta Militar, al mando del General Videla, el fútbol, era de las pocas alegrías y esperanzas de un país que estaba sufriendo mucho. A su vez, y como se supo años más tarde, la Junta Militar se aprovechó del Mundial para tapar muchos actos que atentaban directamente contra los derechos humanos.

Cartel de Argentina 78

Cartel de Argentina 78

España volvía a un Mundial tras haber faltado a los dos últimas citas, no estuvimos en México 70 ni en Alemania 74. España ya llegó con muchos apuros, tras ganar en el pequeño “Maracaná” de Belgrado a Yugoslavia con el histórico gol de Rubén Cano; todavía nos preguntamos a través de que angulo entro el balón en la portería yugoslava. Este partido siempre se recordará como el del “botellazo” a Juan Gómez “Juanito”.
España estaba dirigida por Ladislao Kubala, que cumplía su noveno año como técnico y como casi siempre las expectativas eran buenas.

Quedamos encuadrados en el grupo C junto a Austria, Suecia y Brasil. La lógica decía que brasileños y españoles pasarían a la segunda fase pero todo empezó mal desde la concentración. España eligió una especie de granja abandonada donde sólo estaban construidos una especie de apartamentos que iban a acoger a la selección. Se llamaba La Martona, a las afueras de Buenos Aires. El frío, lo inhóspito del lugar y lo alejado que estaba de Buenos Aires, entre otras leyendas, hicieron que no fuera el mejor lugar para una concentración mundialista.

A todo esto se sumaba que el ambiente en la selección no era el más adecuado. Las relaciones entre los pesos pesados de la selección no eran buenas. Asensi y Pirri no se entendían y el resto de jugadores se iban decantando por el capitán del Barça o por el del Madrid. A Kubala se le fue de las manos.

Una inoportuna lesión de Vicente Del Bosque durante la liga, dejó a España sin un organizador en el centro del campo. Aún así, no teníamos mal equipo. A parte de los citados Asensi o Pirri, jugadores como Miguel Ángel en la portería, Leal o San José en defensa, Villar o Cardeñosa en el medio campo y delanteros como Dani, Rexach o Quini garantizaban a priori un buen papel de nuestra selección.

Nada más lejos de la realidad. En el debút nos enfrentamos a la Austria de Krankl, Prohaska y Jara entre otros, en el José Amalfitani (Estadio de Vélez) de Buenos Aires.
La selección austriaca fue muy superior, un tempranero gol de Schachner, al que respondió el jugador del Athletic de Bilbao Dani, hizo que se mantuvieran las tablas durante mucho tiempo del partido. A 10 minutos del final Krankl deshizo la igualada y España comenzaba con una derrota su participación en el Mundial. Os dejamos el primer gol austriaco, un gran gol de contraataque.

El segundo partido, en Mar de Plata, se presentaba a cara de perro y el rival era nada más y nada menos que Brasil. Una equipo venido a menos, pero Brasil al fin y al cabo. Era una selección de transición, con algún veterano ilustre como Rivelino y jóvenes muy prometedores como Zico o Toninho Cerezo, pero todavía sin hacer.
El partido fue malo, empate a cero, pero para la historia quedará la ocasión de Julio Cardeñosa (“el gol de Cardeñosa”, que salvó el defensa Amaral bajo palos, cuando ya se cantaba el gol.

Con todo casi perdido, y dependiendo de una carambola, nos disponíamos a disputar el tercer encuentro, nuevamente en el campo de Vélez y ante Suecia. Un solitario gol de Asensi nos dio la victoria pero el triunfo no sirvió para nada. Una nueva decepción de la selección en los Mundiales.

El Mundial lo ganó Argentina. En la final se impuso por 3 a 1 a Holanda. Los holandeses desplegaron el mejor fútbol del campeonato pero no pudieron culminar ante los anfitriones. Argentina fue una buena selección, con Kempes en el papel de estrella goleadora. Es una pena que su triunfo quede deslucido por el sospechoso encuentro de la segunda fase ante Perú, donde debían ganar por 6 goles de diferencia para jugar la final y lo consiguieron con el “sorprendente” beneplácito de la selección blanquirroja.

El arbitraje de la final también sembró alguna duda (en el tercer gol de Argentina hay mano clara de Bertoni), pero aún así aquella selección albiceleste contaba con jugadores de la talla del líbero Passarella, los centrocampistas Ardiles y Gallego y delanteros como Luque o el citado Mario Alberto Kempes (el Matador).

Por último también señalar que fue el Mundial de las ausencias, Cruyff y Breitner se negaron a acudir con Holanda y Alemania Federal respectivamente, en señal de protesta por la dictadura militar que se vivía en el país.

Como anécdotas hay que destacar que el seleccionador holandés, Ernst Happel, se negó a recoger su medalla. También se acuñó una moneda conmemorativa de los Mundiales y el holandés Rensenbrick, fue el autor del gol número 1000 en la historia de los Mundiales.

En el aspecto positivo fue la primera aparición en el panorama internacional de futuras estrellas como fueron Michel Platini con Francia, Paolo Rossi con Italia, Zico con Brasil o Karl Heinz Rummenigge con Alemania.

Seguiremos el serial en próximos artículos de la participación de España en los mundiales.