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El Liverpool, los reds de mediados de los 70 a principios de los 80!

Miércoles, 29 de Septiembre de 2010

Seguimos repasando en Retrofootball los grandes equipos de la historia del fútbol europeo; especialmente de la Copa de Europa (sí, la Champions). Hoy nos detenemos en el Liverpool. Concretamente en el Liverpool de mediados de los años 70 a mediados de los años 80.

Es difícil situarnos en un año concreto para empezar este repaso, pero si hay que elegir uno, nos situamos en la temporada 1972/73. Aquel año, el Liverpool del histórico Bill Shankly en el banquillo (estuvo desde 1959 a 1974), ganó su octavo título de la liga y derrotó al Borussia de Mönchengladbach en la final de la Copa de la UEFA. Era el primer título a nivel europeo de su historia.

Un año más tarde, ganó la F.A. Cup y Bill Shankly puso fin a 15 años como técnico de los reds. En 1974 le sustituyó Bob Paisley, su ayudante hasta ese momento. Los aficionados de Anfield tenían miedo tras la marcha de Shankly. No sabían que estaban por venir varios años de permanecer en la élite del fútbol europeo. Estaba por llegar un periodo glorioso de un equipo acusado de predecible, que hacía un juego muy directo en ocasiones, pero con un tremendo pundonor y fé en la victoria.

4 Copas de Europa en 5 finales (un 80% de éxito..), 1 UEFA, 8 Ligas, 3 Copas de la Liga, 5 Community Shield y una 1 Supercopa europea desde 1975 a 1985 no dejan lugar a la duda. No enamoró como el Ajax de Cruyff, pero con un estilo de garra y pundonor típico del Futbol inglés de esa década triunfó más que ningún otro equipo del continente europeo.

En la temporada 1975/76, la segunda de Paisley como técnico, el Liverpool volvió a ganar la UEFA. En la final ante el Brujas formó con Clemence en la puerta, Smith, Neal, Thompson, y Hughes en defensa; Kennedy, Callaghan, Fairclough y Heighway, con Keegan y Toshack arriba. Las finales de la UEFA se jugaban a partido doble. En la ida en Anfield, ganaron los reds por 3-2 para empatar a 1 en la vuelta.

En aquel equipo destacaba la personalidad de Clemence en la puerta, Neal era importante desde el lateral derecho de su defensa (eterno lateral), K. Keegan y Toshack eran geniales. Keegan rápido y hábil, además goleador. J.B.Toshack su complemento perfecto, alto y rematador, menos torpe de lo que su aspecto podía sugerir, era una gran pareja.

En la temporada 1976-77, año del nacimiento del punk, tocarían el cielo con las manos. Tras eliminar en la Copa de Europa sucesivamente a Crusaders FC, Trabzonspor, Saint Etienne y Zurich, se presentaban en la final del 25 de Mayo de 1977, en el estadio Olímpico de Roma ante el Borussia de Mönchengladbach de Vogts, Bonhof, Stielike, Wimmer, Simonsen (ganador del balón de oro de ese año) y Heynckes. Todos ellos entrenados por Udo Lattek. Un equipazo tremendo, fútbol alemán puro, que ganó en la década de los 70 dos UEFAs, llegando a cuatro finales y dejando algunas goleadas históricas de las competiciones europeas (7-1 al Inter de Milan, 5-0 al Zaragoza, 7-1 al Kaisernlautern,…). Ya hablaremos del equipo de provincias de la Renania-Westfalia que fue todo un ejemplo de fútbol ofensivo a la “alemana”.

El Liverpool formó aquella noche con Clemence, Neal, Jones, Smith, Hughes; Kennedy, Case, Heighway, Callaghan; McDermott y Keegan. Los reds vencieron por 3 goles a 1, con tantos de McDermott, Smith y Neal. El tanto alemán fue obra del danés Simonsen, que años después jugaría en el Barcelona.

Al año siguiente, y tras eliminar al Dynamo de Dresden (RDA – si todavía existía la Alemania del Este), Benfica y Borussia de Mönchengladbach, esta vez en semifinales, llegaron a la final, ante su rival de la final de la UEFA del 73, el Brujas.

La final fue el 10 de Mayo del 78 en Wembley y el Liverpool formó con Clemence, Neal, Thopmson, Hansen, Kennedy; Hughes, Case, McDermott, Souness; Dalglish y Fairclough. En este equipo, la llegada de Hansen en defensa, la calidad y trabajo del escocés Souness en el medio y la calidad del también escocés K. Dalglish arriba suponía un salto de calidad tremendo. Una gran definición de Dalglish sentenció la final en un partido dominado por los ingleses arropados por una hinchada muy numerosa en las islas.

Tras caer en la Copa de Europa en la temporada 1978-79 ante el Nottingham Forest en primera ronda (posterior campeón), en la 79-80 ganó de nuevo la liga, que le daba derecho a disputar la Copa de Europa de la temporada 1980-81.

En dicha temporada, el Liverpool eliminó al Oullun Palloseura finlandés, al Aberdeen, Cska de Sofía y Bayern de Munich, para llegar a la final del 27 de Mayo de 1981, en París, ante el Real Madrid. El Real Madrid volvía a una final que no llegaba desde 1966 (el Madrid Yé-Yé) y los reds jugaban su tercera final en 5 años. Eso sí, con un equipo algo cambiado, aunque de la mano de B. Paisley. Aquella noche en París, Clemence de nuevo en la puerta, Neal, Thompson, Hansen, A. Kennedy; R. Kennedy, S. Lee, McDermott, Souness; junto a Dalglish y Jonson, derrotaron por 1 gol a cero al Madrid de “los García”, que contaba con el inglés Laurie Cunningham en su filas; un conjunto que llegó a la final con canteranos y un mérito tremendo. Aquel Liverpool contaba con la calidad de Sammy Lee en el medio campo, un buen jugador. En el minuto 81, A. Kennedy, aprovechó un despiste defensivo en un saque de banda y un mal despeje de García Cortés para entrar en el área y fusilar a Agustín. Que caros se pagan los fallos de concentración en el fútbol.

Paisley dejó el club en 1983 y dejó a su ayudante, como había hecho Shankly con él. El veterano Joe Fagan se hizo cargo del club. La Copa de Europa de la temporada 1983-84 se presentaba como un reto tremendo y los reds no fallaron. Con incorporaciones como la del galés Nicol, el irlandés Whelan, el delantero galés Rush y el también delantero, el irlandés Michael Robinson (a la postre muy conocido por estos lares), eliminó sucesivamente a Odense, Athletic de Bilbao, Benfica y Dinamo de Bucarest.

Se plantó en la final, de nuevo en el Olímpico de Roma como en 1977, pero esta vez ante el equipo anfitrión, la Roma. Una Roma que era favorita y que contaba con la calidad de los brasileños Toninho Cerezo y Falcao, los italianos Conti y Graziani, el portero Tancredi…un gran equipo con los clásicos toques de calidad del calcio. El partido concluyó con empate a 1, con goles de Neal para el Liverpool y Pruzzo para la Roma. Tras la prórroga, llegaron los penaltys y allí Grobbelaar, el portero sudafricano que sustituyó al eterno Clemence, dio un curso de hacer cosas raras y moverse antes de los lanzamientos, con el beneplácito arbitral. Los fallos de Conti y Graziani dieron al Liverpool la cuarta Copa de Europa en 7 años, un record no visto desde los tiempos del Madrid. Otra vez un conjunto inferior técnicamente y previsible, había superado a un equipo de calidad y que bajo la batuta del veterano técnico Liedholm, jugaba la final en casa.

La grandeza de aquel equipo terminó un año después, en 1985 y con otra final de la Copa de Europa. La trágica final de Heysel, en la que el Liverpool, en un partido que no debió jugarse, caería ante la Juventus de Turín por 1 a 0. Tras la final, y a causa de los incidentes entre ambas aficiones, previos al partido, y que acabaron con 39 muertos, la mayoría aficionados italianos, los conjuntos británicos fueron sancionados durante 5 años sin disputar competiciones europeas y el Liverpool durante 10 años.

No es justo recordar esos 10 años de la historia del Liverpool (1975-85), sus diez años más gloriosos, por aquel dramático final, pero es cierto que aquella tragedia marcó un antes y un después en la historia del fútbol de competiciones europeas.

¡La semana que viene, hablaremos del equipo más grande en la máxima competición europea hasta la fecha!

ps. agradecemos todos los videos de este post al usuario Goldenstein 84 de Youtube; de excelente calidad!

Grandes selecciones que dejaron huella sin ganar el Mundial

Martes, 20 de Abril de 2010

Cada vez falta menos para que comience el Mundial de Sudáfrica y seguimos en Retrofootball recordando Campeonatos del Mundo y grandes selecciones.

Tras repasar el recorrido de la selección española en los Campeonatos del Mundo desde Argentina 78, llega el turno de acordarse de aquellas selecciones que dejaron huella y no tuvieron el premio de la victoria final. Sí, somos amantes del gran fútbol aunque no deje la victoria final.

Comenzaremos con la selección brasileña que jugó el Mundial de España 82. Sin duda alguna es la selección brasileña que más se pareció a la mítica que ganó el Mundial de México 70.

Su seleccionador, Tele Santana, apostó por un fútbol de ataque, de toque y dinámico, que fue una delicia para todos los que tuvimos la suerte de poder verlo y disfrutarlo.

Era un equipo que tenía dos puntos débiles, que a la larga le costaron la eliminación, el portero y el delantero centro. El portero era Valdir Peres, un portero malo bajo palos y peor en las salidas. Brasil, exceptuando en la actualidad con Julio César, Doni, Dida y compañía, y la época de Carlos Gallo (México 86) o Claudio Taffarel (Italia 90, EEUU 94, Francia 98 y Japón y Korea 2002), nunca ha tenido buenos porteros. El “9” de aquel equipo era Serginho, un delantero centro, alto y fuerte, pero malo técnicamente, que desentonaba claramente con el resto de la selección.

El resto eran futbolistas extraordinarios de gran calidad técnica. El lateral derecho de aquel equipo era Leandro, un jugador incansable que se incorporaba siempre al ataque. Los centrales, Oscar y Edinho, destacaban por el buen trato de balón y sacar la pelota jugada desde atrás. El lateral izquierdo era una institución del fútbol brasileño como era Junior. Un pulmón en defensa y en ataque, con cierta facilidad para el gol, que alargó su carrera hasta pasados los 40 años.

El centro del campo era de “seda”. Toninho Cerezo era la elegancia personificada como medio centro, a su lado Falcao, que a su calidad y visión de juego, añadía un colosal disparo a puerta.
Eder por la izquierda era un cañón con una “zurda” impresionante y el “Doctor” Sócrates era un jugador de 1,90 de estatura, con un 38 de pie, que jugaba con una elegancia, visión y control orientado similares a los de Zidane.

El “10” de aquella selección era Zico, un jugador tremendo, el típico “10” con una gran visión de juego, buen regate y un gran lanzador de faltas y corners.

En el banquillo jugadores como Renato, Paulo Isidoro, Dirceu o Careca, eran complementos de auténtico lujo. Brasil jugaba al ataque de principio a fin y no conocía la palabra defensa.

Los brasileños quedaron encuadrados en el grupo F junto a la URSS, Escocia y Nueva Zelanda en la primera fase.

En su primer partido derrotaron 2-1 a la URSS con un golazo de Eder al final y un vergonzoso arbitraje del español Lamo Castillo, que perjudicó a los soviéticos. En el segundo encuentro golearon 4-1 a Escocia y en el tercero 4-0 a Nueva Zelanda, dando auténticas exhibiciones de fútbol.

Por un extraño y novedoso sistema de competición, los cuartos de final se jugaban en grupos de tres y sólo el primero jugaba las semifinales.

Brasil fue primera de grupo y formó el grupo 3 de cuartos junto a dos grandes campeones de los Mundiales: Argentina e Italia, dos equipos que por culpa de su mala primera fase se topaban con Brasil formando el “grupo de la muerte” jamás recordado.

Brasil venció 3 a 1 a Argentina en el famoso partido de la expulsión de Maradona por su agresión a Batista, dando una imagen de superioridad tremenda.

El partido decisivo ante Italia se disputó el 5 de Julio en el estadio de Sarriá en Barcelona (ya demolido - por qué en España no cuiadmos la historia, en retrofootball nos encanta como han mantenido Highbury en Londres; conservando una estadio que era un edificio protegido y creando apartamentos y jardines en el antiguo cesped).

A los brasileños les bastaba el empate para meterse en semifinales y fue el “partido del Mundial”. Paolo Rossi adelantó a Italia en dos ocasiones y Brasil, por medio de Sócrates y Falcao, empató en otras dos ocasiones. En vez de aguantar el empate, que servía a Brasil para pasar a semifinales, los brasileños fueron en busca del tercero y se encontraron con el tercero de Rossi a la contra que clasificaba a Italia.

Brasil cayó eliminada pero dejó la impresión, junto a Francia, de ser las dos mejores selecciones del campeonato. Nos bastá con ver la jugada del empate a uno, el incio de jugada de Socrates, el recorte de tacón de Zico, pase en profundidad al desmarque de Sócrates y… golazo.

Sócrates, un filosofo además de uno de los mejores futbolistas del torneo y uno de los mejores de la selección brasileña, dejó una frase para el recuerdo al final de partido.
Dijo: “Señores, hoy no perdió Brasil, perdió el fútbol”.

Os dejamos un excelente video con los 10 mejores goles del Brasil de España 82: