Alberto vuelve a la carga tras un merecido descando en Julio. Hoy recordamos los clásicos torneos veraniegos. Hoy en día han perdido su caché, pero no hace muchos años gozaban de un gran cartel. Para muchas aficiones era la única oportunidad de ver a los equipos grandes en directo. Además suponían la presentación de los nuevos fichajes que llegaban al fútbol español.
Con la llegada del dinero de las televisiones y el famoso PPV (pago por visión), todas las aficiones del mundo pueden ver cualquier partido de cualquier liga.
Hace años, ver al Bayern, Milán, Ajax o Juve… era muy complicado. Lo mismo pasaba con los equipos sudamericanos, en plena competición local en nuestro verano, como Vasco de Gama o Flamengo. Para los aficionados de un equipo de una ciudad pequeña, futbolísticamente hablando, era todo un acontecimiento poder ver estos equipos en su trofeo correspondiente.
Todo ha cambiado, son varias causas lo que han provocado esto. La primera es el número de partidos que se juega al año por parte de cada club, que es claramente muy superior al de hace 20 años. A esto hay que unir la Champions, que tiene su previa en agosto, condicionando la pre-temporada de los mejores clubes de Europa.
Todos estos factores han ido en contra de los trofeos veraniegos. Torneos como el trofeo Naranja, el Ramón de Carranza (con su enorme trofeo), el Teresa Herrera, el Colombino o el Ciudad de Palma… y los clásicos de final de verano, como el Gamper, el Villa de Madrid o trofeo Santiago Bernabeu, entre otros, se han visto afectados en los últimos años.
El nivel de los equipos participantes ha bajado notablemente y se ha perdido esta tradición futbolística. Hace unos años se podían ver grandes choques entre los mejores equipos del mundo en estos trofeos.
Recordando algunos de ellos, nos acordamos de un Teresa Herrera de finales de los años 80, con Deportivo de la Coruña, Atletico de Madrid y PSV Eindhoven. En aquel trofeo el Atlético intentó convencer a Koeman para venir al conjunto rojiblanco con diferentes ofrecimientos…
Un Ramón de Carranza del año 88, con el Cádiz, Vasco de Gama, Atlético de Madrid y Peñarol de Montevideo, donde un tal Donato, que jugaba en el Vasco, deslumbró hasta tal punto que fichó por los rojiblancos.
Un Colombino del año 81, con Athletic de Bilbao, Recreativo de Huelva, Barça y Atlético de Madrid. En él se pudo ver a jugadores de la calidad de Schuster, Hugo Sánchez, Dirceu, Dani o el Lobo Carrasco, entre otros.
En los trofeos de los equipos grandes, recordamos un 4-2 del Madrid de la “Quinta del Buitre” al Bayern Münich en el año 85 o un 9-1 del Barça de Archibald, Schuster o Carrasco a Boca Juniors, del “Loco” Gatti, en el año 84.
Un año antes, el Barça de Maradona jugó la final del Gamper ante el B. Dortmund, donde jugaba el portero Immel, Zorc y Raducanu entre otros.
Todos los que hemos nombrado fueron partidos en los que se llenaban los estadios (muchos no se televisaban), eran oportunidades únicas para ver grandes equipos y despertaban un interés masivo en el fútbol español.
Ahora las giras asiáticas, los partidos en EEUU y la previa de la Champions, entre otros factores, nos han privado del aroma que desprendían los torneos veraniegos en nuestro país…
El Mundial de EEUU 94 deparó numerosas sorpresas, una de ellas fue la excelente actuación de la selección búlgara.
Bulgaria era un puñado de buenos futbolistas, algunos de ellos jugando en las mejores ligas, que se presentaban en EEUU con ganas de demostrarle al mundo furbolístico quiénes eran y a qué venían.
La realidad superó claramente a la ficción. A Bulgaria le tocó un grupo bastante difícil, quedó encuadrada en el Grupo D, junto a una gran Argentina, que contaba con futbolistas como Redondo, Caniggia, Batistuta y Diego Maradona, que se había preparado a conciencia para su última gran competición, en lo que iba a ser su cuarto Mundial.
Nigeria era un rival emergente, con futbolistas como Okocha, Amunike, Finidi, Mutiu, Yekini y Taribo West (un jugador limitado que llegó a ser muy mediático, fue un central que llegó a jugar en el Inter de Milán). Prueba de lo buenos que eran los nigerianos fue que alcanzaron los octavos de final y dos años después, fueron campeones olímpicos con varios futbolistas de la selección del 94.
El tercer rival era Grecia, a priori y como se demostró después, la peor selección del grupo.
Bulgaria era una extraña anarquía de jugadores veteranos y algún joven, que de la mano de Dimitar Penev (tío de Lubo), funcionó fenomenal. Lubo Penev fue baja por culpa de una grave enfermedad que superó un año después (y que le permitió ganar la liga del 96 con el Atlético de Madrid). Probablemente fue la mejor generación de futbolistas que ha dado el fútbol búlgaro jamás. Eran una selección que no era un ejemplo de corrección en la concentraciones, futbolistas fumando, tomando cerveza…, pero que en el campo funcionaron a las mil maravillas.
Su portero era Mikhailov, ya llegó siendo veterano a la cita de EEUU94, le recordamos como un portero muy seguro blocando y bueno en los balones aéreos.
El lateral derecho era Kiriakov, los buenos aficionados le recordarán por su cabellera pelirroja y porque jugó en el Deportivo de la Coruña de primeros de los 90. Los centrales eran Houbtchev, durísimo y contundente, y Trifon Ivanov, éste último jugaba de libre, tenía muy buena salida de balón, aunque era demasiado anárquico, como demostró en las filas del Betis. De lateral izquierdo habitual jugaba Tzvetanov, tenía una pierna izquierda interesante a balón parado.
El centro del campo tenía creación y trabajo a partes iguales. Los medios centros eran Yankov, defensivo y escorado a la derecha, y Lechtkov, ofensivo. A éste último se le recuerda por su famosa “calva” y su buen manejo del balón. A la izquierda jugaba Balakov, quizá el jugador de más clase del equipo, un interior zurdo que triunfó en el Stuttgart alemán y jugó muchísimos años en la selección.
En el enganche jugaba Sirakov, un media punta, de apariencia tosco, que jugó en el Zaragoza de finales de los 80 y principios de los 90, pero de buena calidad y con mucho gol.
Los puntas eran letales. Por un lado Emil Kostadinov, que también jugó en el Depor, y había hecho los dos goles que eliminaron a Francia en el Parque de los Príncipes, en el último partido de la clasificación y, la gran estrella del equipo, Hristo Stoitchkov, que triunfaba en el F.C. Barcelona. Bulgaria empezó su camino a EEUU94 dejando fuera a uno de los fuertes, la selección francesa.
Aquel equipo contaba con buenos suplentes como Borimirov o Iskrenov que también jugó en el Real Zaragoza.
En la primera fase, cayeron sorprendentemente en el primer partido por 3-0 ante Nigeria, pero golearon a Grecia por 4 a 0 en segundo encuentro y dieron la sorpresa en el tercer partido, ganando a una Argentina rota por la exclusión de Maradona, tras haber dado positivo por efedrina en un control anti-dopaje, por 2 a 0.
Pasaron como segundos de grupo, tras Nigeria, y en octavos se enfrentaron a México. El encuentro se disputó en Nueva York y tras empatar a uno, con gol de Stoitchkov, en los 90 minutos reglamentarios, y tras jugar la prórroga, llegaron a la tanda de penaltys. Tres fallos mexicanos en los lanzamientos dieron el pase a Bulgaria a cuartos de final.
En cuartos, el rival era una Alemania veterana, también en Nueva York. Los campeones del 90 se habían hecho viejos, pero aún así eran favoritos. Se adelantaron de penalti por medio de Lothar Matthaus, pero los búlgaros le dieron la vuelta al marcador por medio de Stoitchkov y Letchkov en tres minutos. Os dejamos un video del partido con la narración en alemán, os evitamos la traducción simultanea:
En semifinales el rival fue Italia y de nuevo en Nueva York. Los transalpinos, que habían eliminado a España en cuartos, llegaban avisados que no se podían fiar tras la eliminación de Alemania. Bulgaria no pudo con el jugador más en forma del Mundial. Roberto Baggio con dos goles adelantó a Italia y el solitario gol de Stoitchkov, no fue suficiente para pasara a la gran final. Una clara mano de Costacurta en el segundo tiempo no fué señalada por al arbitro francés y el sueño bulgaro acabó en semifinales.
En el tercer y cuarto puesto, jugado en su “sede” de Nueva York, cayeron 4 a 0 ante Suecia, pero ya daba igual. Su cuarto puesto fue un gran éxito para el fútbol búlgaro. Aquella generación de futbolistas pasó a la historia y se recordará toda la vida en Bulgaria.
Camerún dejó un recuerdo imborrable a todos los que tuvimos la suerte de ver jugar a “los leones indomables” en el Mundial de España 82. Sus resultados deportivos no fueron excelentes, no pasaron de la primera fase, pero se fueron de España sin perder un sólo partido y jugando un fútbol de ataque, alegre y físico.
No asistieron al Mundial mexicano de 1986 y 8 años más tarde, en 1990, lograron su clasificación para Italia 90.
Les tocó un grupo dificilísimo con Argentina, la URSS y Rumanía. Su clasificación para la segunda fase parecía muy complicada.
El 8 de Junio de 1990, en San Siro, se jugaba el partido inaugural del Mundial entre el vigente campeón, la Argentina de Diego Armando Maradona y Camerún.
Argentina era favorito indiscutible para ganar el encuentro. El partido fue aburrido y de pocas ocasiones hasta que el minuto 79, un centro lateral fue rematado de cabeza por Omam – Biyik, el remate no era muy complicado, pero el portero Pumpido inexplicablemente no atajó el balón y Camerún puso el 1 a 0 en el marcador. El resultado ya no se movería y los cameruneses daban la primera sorpresa del Mundial.
En aquella selección había varios jugadores muy destacados. La portería se la repartían Tommy N´kono, mítico portero del R.C.D. Espanyol de Barcelona y Anthonie Bell. El tercer portero era Jaques Songoó, que jugó muchos años en el Deportivo de la Coruña. En defensa Kunde, Massing y Tataw eran los pilares, M´Bough, Makanaky (que jugó en el Málaga) y Kana – Biyik, eran el alma de la selección en el medio campo junto a M´fede. Arriba Omam – Biyik y el veteranísimo Roger Milla, eran los encargados del gol. El entrenador era el ruso Valeri Nepomnyashchi.
El segundo encuentro fue en el estadio San Nicola de Bari ante Rumanía. Otra vez el partido transcurría hacia el 0 a 0, cuando Roger Milla en 10 minutos hizo dos goles. Balint, el ex - jugador del Real Burgos, acortó distancias en el minuto 88, pero el 2 a 1 ya no se movería del marcador. Camerún sumaba 4 puntos (por aquel entonces la victoria eran 2 puntos y el empate 1) y se clasificaba matemáticamente para octavos de final dando una gran sorpresa.
En el tercer encuentro, disputado el 18 de Junio también en Bari, una Camerún ya clasificada, alineó un 11 plagado de suplentes ante la URSS, cayendo derrotada por 4 goles a 0.
Este es un encuentro histórico en las Copas del Mundo ya que es la última vez que la URSS, como país unido, jugó un Campeonato del Mundo. En USA 1994 fue Rusia la que disputó el Mundial, ya que en 1991, el golpe de estado de Boris Yeltsin, acabó con la Unión Soviética como país. Ya no se volverían a ver las míticas siglas CCCP en las camisetas de los mundiales!
En octavos de final el rival era la Colombia de Higuita, Valderrama y Rincón entre otros y que dirigía magistralmente el profesor Pacho Maturana desde el banquillo. Colombia había logrado su clasificación in –extremis, empatando en el tercer partido de su grupo ante la posterior campeona Alemania.
El partido fue el 23 de Junio en el estadio San Paolo de Nápoles. El partido terminó con empate a 0. En la prórroga, R. Milla adelantó por dos ocasiones a los leones indomables, el segundo gol en un error histórico del portero Higuita, perdiendo un balón por salir jugando fuera del área. Redín acortó distancias para Colombia, pero el 2 a 1 ya no se movería.
En cuartos tocaba Inglaterra, que había eliminado a Bélgica en octavos con un gol en la prórroga de David Platt. La Inglaterra de Gascoigne, Lineker, John Barnes, Peter Shilton y compañía. El encuentro fue el 1 de Julio, de nuevo en el San Paolo napolitano. Platt adelantó a los ingleses en el minuto 25. En la segunda parte, el central Kunde de penalty y el delantero Ekeke le dieron la vuelta al marcador (en tres minutos), dando una sorpresa mayúscula a los aficionados de todo el mundo.
A 7 minutos del final empató Gary Lineker de penalti, un penalti de Massing sobre el propio Lineker, que señaló el árbitro mexicano Codesal (vergonzoso arbitraje el suyo en este partido y en la final Alemania-Argentina). En la prórroga Camerún gozó de buenas ocasiones ante Peter Shilton, pero no logró marcar.
En el minuto 105, un nuevo penalti entre N´kono y Massing, otra vez a Lineker, sirvió para que de nuevo el delantero de Leicester batiera a N´kono, poniendo el 3 a 2 en el marcador.
Camerún ya no tuvo fuerzas para más y el partido acabó así. Para el recuerdo quedará la vuelta de honor de los cameruneses, vestidos con las camisetas inglesas, bajo una gran ovación del todo el estadio San Paolo de Nápoles.
Cada vez falta menos para que comience el Mundial de Sudáfrica y seguimos en Retrofootball recordando Campeonatos del Mundo y grandes selecciones.
Tras repasar el recorrido de la selección española en los Campeonatos del Mundo desde Argentina 78, llega el turno de acordarse de aquellas selecciones que dejaron huella y no tuvieron el premio de la victoria final. Sí, somos amantes del gran fútbol aunque no deje la victoria final.
Comenzaremos con la selección brasileña que jugó el Mundial de España 82. Sin duda alguna es la selección brasileña que más se pareció a la mítica que ganó el Mundial de México 70.
Su seleccionador, Tele Santana, apostó por un fútbol de ataque, de toque y dinámico, que fue una delicia para todos los que tuvimos la suerte de poder verlo y disfrutarlo.
Era un equipo que tenía dos puntos débiles, que a la larga le costaron la eliminación, el portero y el delantero centro. El portero era Valdir Peres, un portero malo bajo palos y peor en las salidas. Brasil, exceptuando en la actualidad con Julio César, Doni, Dida y compañía, y la época de Carlos Gallo (México 86) o Claudio Taffarel (Italia 90, EEUU 94, Francia 98 y Japón y Korea 2002), nunca ha tenido buenos porteros. El “9” de aquel equipo era Serginho, un delantero centro, alto y fuerte, pero malo técnicamente, que desentonaba claramente con el resto de la selección.
El resto eran futbolistas extraordinarios de gran calidad técnica. El lateral derecho de aquel equipo era Leandro, un jugador incansable que se incorporaba siempre al ataque. Los centrales, Oscar y Edinho, destacaban por el buen trato de balón y sacar la pelota jugada desde atrás. El lateral izquierdo era una institución del fútbol brasileño como era Junior. Un pulmón en defensa y en ataque, con cierta facilidad para el gol, que alargó su carrera hasta pasados los 40 años.
El centro del campo era de “seda”. Toninho Cerezo era la elegancia personificada como medio centro, a su lado Falcao, que a su calidad y visión de juego, añadía un colosal disparo a puerta. Eder por la izquierda era un cañón con una “zurda” impresionante y el “Doctor” Sócrates era un jugador de 1,90 de estatura, con un 38 de pie, que jugaba con una elegancia, visión y control orientado similares a los de Zidane.
El “10” de aquella selección era Zico, un jugador tremendo, el típico “10” con una gran visión de juego, buen regate y un gran lanzador de faltas y corners.
En el banquillo jugadores como Renato, Paulo Isidoro, Dirceu o Careca, eran complementos de auténtico lujo. Brasil jugaba al ataque de principio a fin y no conocía la palabra defensa.
Los brasileños quedaron encuadrados en el grupo F junto a la URSS, Escocia y Nueva Zelanda en la primera fase.
En su primer partido derrotaron 2-1 a la URSS con un golazo de Eder al final y un vergonzoso arbitraje del español Lamo Castillo, que perjudicó a los soviéticos. En el segundo encuentro golearon 4-1 a Escocia y en el tercero 4-0 a Nueva Zelanda, dando auténticas exhibiciones de fútbol.
Por un extraño y novedoso sistema de competición, los cuartos de final se jugaban en grupos de tres y sólo el primero jugaba las semifinales.
Brasil fue primera de grupo y formó el grupo 3 de cuartos junto a dos grandes campeones de los Mundiales: Argentina e Italia, dos equipos que por culpa de su mala primera fase se topaban con Brasil formando el “grupo de la muerte” jamás recordado.
Brasil venció 3 a 1 a Argentina en el famoso partido de la expulsión de Maradona por su agresión a Batista, dando una imagen de superioridad tremenda.
El partido decisivo ante Italia se disputó el 5 de Julio en el estadio de Sarriá en Barcelona (ya demolido - por qué en España no cuiadmos la historia, en retrofootball nos encanta como han mantenido Highbury en Londres; conservando una estadio que era un edificio protegido y creando apartamentos y jardines en el antiguo cesped).
A los brasileños les bastaba el empate para meterse en semifinales y fue el “partido del Mundial”. Paolo Rossi adelantó a Italia en dos ocasiones y Brasil, por medio de Sócrates y Falcao, empató en otras dos ocasiones. En vez de aguantar el empate, que servía a Brasil para pasar a semifinales, los brasileños fueron en busca del tercero y se encontraron con el tercero de Rossi a la contra que clasificaba a Italia.
Brasil cayó eliminada pero dejó la impresión, junto a Francia, de ser las dos mejores selecciones del campeonato. Nos bastá con ver la jugada del empate a uno, el incio de jugada de Socrates, el recorte de tacón de Zico, pase en profundidad al desmarque de Sócrates y… golazo.
Sócrates, un filosofo además de uno de los mejores futbolistas del torneo y uno de los mejores de la selección brasileña, dejó una frase para el recuerdo al final de partido.
Dijo: “Señores, hoy no perdió Brasil, perdió el fútbol”.
Os dejamos un excelente video con los 10 mejores goles del Brasil de España 82:
Llegamos en Retrofootball al Mundial de Italia 90. Cambiamos de década y la selección española afrontaba una nueva participación en una Copa del Mundo con la ilusión de que fuera nuestro Mundial.
El Mundial de Italia 90 fue el Mundial de “Totò” Schilacci, de una gran Alemania, de las lágrimas de Maradona, del “me lo merezco” de Míchel, de la gran actuación general de Martín Vázquez, de los silbidos de San Paolo a Maradona y aquel polémico Brasil-Argentina de octavos de final, donde Branco, tras beber de un bidón de agua que “gentilmente” le ofreció el masajista de Argentina, comenzó a marearse… Ay Bilardo, Bilardo…
Tras la Eurocopa de Alemania 88, España cambió de ciclo. Miguel Muñoz se retiraba definitivamente de los banquillos y llegaba Luis Suárez. El gallego tomó decisiones polémicas nada más aterrizar. A la renuncia voluntaria por parte de Camacho, que se retiraba de la selección tras 12 años de servicio al equipo nacional, llegaba por decisión técnica el adiós de jugadores muy importantes como Gallego, Víctor, Gordillo o Calderé.
España realizó una gran fase de clasificación, se clasificó primera de su grupo con una autoridad incontestable. Suárez mantuvo a la “Quinta del Buitre”, Zubizarreta, Julio Salinas y Roberto como base del equipo, y fue incorporando jugadores nuevos que comenzaban a destacar en el fútbol español. Gente como Quique S. Flores, Juanito Rodríguez, Manolo Jiménez, Manolo Sánchez, Rafa Alkorta o Fernando Hierro asomaron por primera vez en la selección nacional.
El Mundial se disputó del 8 de Junio al 8 de Julio de 1990, y tras el sorteo de los grupos, España quedó encuadrada en Grupo E, junto a Bélgica, Corea del Sur y Uruguay.
El debút fue el 13 de Junio, en el Estadio Friuli de Udine, ante los uruguayos. Fue un partido malísimo, disputado bajo un calor sofocante en el que España no pasó del empate a cero. Y pudo ser peor, de no ser porque Rubén Sosa mandó a las nubes un penalti en la primera parte.
Con la obligación de ganar, llegamos al segundo partido. Se disputó el 17 de Junio, también en Udine y ante los coreanos del sur. Fue el gran día de Míchel en los Mundiales. El “8” blanco había sido fuertemente criticado en los días previos por parte de la prensa española desplazada a Italia. Le acusaban de no echarse el equipo a la espalda y de hacer las alineaciones junto a Roberto e imponérselas a Luis Suárez. Que habrá de cierto en ello es dificil contrastarlo.
Míchel respondió con un partidazo, España ganó 3 a 1 y el madridista hizo los tres tantos. Tras el tercero, se fue a celebrarlo a uno de los fondos donde estaba la prensa española y con el dedo índice levantado gritó:”Me lo merezco”, en clara alusión a lo que había sufrido en los días previos.
Nos jugábamos el primer puesto en el tercer partido y ante un viejo conocido, Bélgica. Fue el 21 de Junio en Estadio Marco Antonio Bentegodi de Verona. Los belgas nos apearon del Mundial de México 86 en la tanda de penaltys y les teníamos muchas ganas.
De nuevo Míchel, esta vez de penalty y Gorriz, a la salida de un corner, en un certero remate de cabeza, hicieron los tantos. España ganó 2 a 1 a los belgas y fue primera de grupo.
En el cruce de octavos nos esperaba Yugoslavia y éramos favoritos. La cita fue el 26 de Junio, también en Verona. Yugoslavia era un buen equipo, con futbolistas de mucha calidad como Stojkovic, Hadzibegic, Savicevic, Prosinecki o Pancev en sus filas, aunque algo anárquicos.
España jugó su mejor partido del campeonato pero no tuvo premio final. Dominamos con un gran Martín Vázquez y nos pudimos adelantar en un remate de cabeza de Butragueñoal palo, cuando ya se cantaba el gol.
En el minuto 78 Stojkovic, tras aprovechar un despiste de la defensa y recortar a M. Jiménez, hizo el 1 a 0. En el minuto 83, una buena jugada entre Míchel y M. Vázquez, la remachó J. Salinas, poniendo el 1 a 1 en el marcador.
Llegamos a la prórroga con un calor asfixiante y en el minuto 2 del tiempo añadido, una falta en la frontal del área, la lanzó magistralmente Stojkovic. El disparo rodeó la barrera y sorprendió a Zubí, poniendo el 2 a 1 definitivo en el marcador.
Otra vez nos íbamos del Mundial en nuestro mejor partido. L. Suárez ya no se levantaría de aquel golpe como técnico y la selección entraría una profunda crisis que nos dejó fuera de la Euro 92 en Suecia.
El resto del Mundial fue una exhibición de Alemania, de principio a fin con Matthaüs, Brehme, Klinsmann, Littbarski y Voller a un excelente nivel competitivo. En la final se impusieron a la Argentina de Maradona. Una Argentina que llegó con Diego lesionado, jugó la final con un tobillo del tamaño de una farola y plagada por las lesiones y las sanciones.
En la final se impuso Alemania 1 a 0 con gol Brehme de penalti, a 6 minutos del final. Un penalty que se inventó el mexicano Codesal, por un supuesto derribo de Sensini a Klinsmann.
En cualquier caso, Alemania fue un justo campeón, fue la que mayor rendimiento sacó a su fútbol en un Mundial que no destacó por la calidad del juego desarrollado por los equipos.
Continuamos con el serial de la participación de la selección española en las Copas del Mundo y llegamos al Mundial de México de 1986. A nivel mundial siempre será el Mundial de Maradona, a nivel nacional el de Emilio Butragueño.
Pique, la mascota de México 86
España era una selección que había cambiado mucho desde el anterior Mundial. Tras España 82, llegó Miguel Muñoz al banquillo y con él, una profunda remodelación de la selección nacional. La Eurocopa del 84, donde España fue subcampeona, fue una buena prueba de la evolución de la selección. El Mundial mexicano se presentaba como la oportunidad para consolidar esa mejora y efectivamente así fue.
El Mundial se disputó del 31 de Mayo al 29 de Junio de 1986, con 24 selecciones en liza. España llegó al Mundial tras ser primera de su grupo de clasificación, por delante de Islandia, Escocia y Gales.
La selección la integraban veteranos ilustres, como Camacho o Urruti, algunos jugadores consolidados como Goicoechea, Zubizarreta, Francisco, Señor, Gordillo, Julio Alberto o Maceda y una generación de jóvenes con un gran futuro. Los Butragueño, Míchel, Eloy, Julio Salinas o Calderé le daban a España un toque diferente. En el banquillo estaba Miguel Muñoz, un técnico que en la recta final de su carrera apostaba por un fútbol alegre y vistoso.
La selección quedó encuadrada en el Grupo D, junto a Brasil, Argelia e Irlanda del Norte.
El debut fue nada más y nada menos que ante Brasil, el 1 de Junio y en el Estadio Jalisco de Guadalajara. Brasil ya no era la selección del Mundial de España 82, la base era la mismas pero cuatro años más vieja y eso era un problema para ellos. Los Junior, Toninho Cerezo, Sócrates, Falcao o Zico, ya no estaban en su plenitud y ante una selección joven como España iban a sufrir.
Efectivamente así fue. España comenzó mandando y jugando de maravilla. En el minuto 21, a la salida de un corner que botó Víctor, Michel enganchó un derechazo que pegó en el larguero y botó medio metro dentro de la portería.
Fue gol para todo el mundo menos para el árbitro, el australiano Bambridge, que le hurtó el gol a España.
Ya en la segunda parte un gol de Sócrates, en fuera de juego, adelantó a Brasil y puso el 1 a 0 definitivo.
Lo peor del partido no fue la derrota, si no la lesión de Antonio Maceda para todo el campeonato. El central español, elegante y siempre bien colocado, se destrozó la rodilla. Esa lesión posteriormente le retiró del fútbol en 1988.
El segundo encuentro se disputó el 7 de Junio en Zapopan. El rival, la Irlanda del Norte del veteranísimo portero Pat Jennings. España se adelantó en el minuto 1, una maravillosa jugada entre Míchel y el Buitre ponía el 1 a 0 en el marcador. Salinas puso el 2 a 0 y aunque Clarke redujo distancias, en una jugada desafortunada entre Gallego y Zubi, el 2 a 1 fue definitivo y España sumaba su primera victoria del campeonato. Lo peor, la lesión de Gordillo que también sería baja para lo que restaba de Mundial.
El tercer encuentro fue ante Argelia, el 12 de Junio, en el estadio Tecnológico de Monterrey. La selección se sobrepuso al calor y a la dureza argelina. Dos tantos de Calderé y otro de Eloy, dieron un claro triunfo por 3 a 0 al combinado español, que se clasificaba como segunda de grupo, por detrás de Brasil, para los octavos de final.
En el estadio de la Corregidora de Querétaro esperaba Dinamarca. La bien llamada “Dinamita Roja”. Una selección que maravilló a todo el mundo en la primera fase, con jugadorazos de la talla de Elkjaer – Larsen, Soren Lerby, Morten Olsen, Jesper Olsen o un jovencísimo Michael Laudrup.
Los daneses se adelantaron de penalti, por medio de Jesper Olsen. Al filo del descanso empató el Buitre, aprovechando un error del propio Olsen, que se confió en una cesión a su portero Hogh.
En el segundo tiempo se desató la selección con un fútbol espectacular. Otra vez el Buitre a la salida de un corner, que tocó Camacho de cabeza y remató él mismo también de cabeza, puso el 2 a 1.
Goico, de penalti, el 3 a 1. Y el Buitre otras dos veces, la primera tras una bella combinación entre Eloy y Míchel y la segunda de penalti, cometido sobre él mismo, puso el 4 a 1 y el 5 a 1 definitivo. España completaba un partidazo y se convertía en candidata al título.
En la ciudad de Puebla y en el estadio Cuauhtémoc, esperaba el 22 de Junio Bélgica en los cuartos de final. Los belgas eran una selección experimentada con un gran portero, Jean Marie Pfaff.
Defensas durísimos como el lateral derecho Eric Gerets y centrocampistas de calidad como Van der Elst, Vercauteren o un jovencísimo Enzo Scifo, hacían de los belgas una selección peligrosa. Arriba el peligro lo ponía el gigantón Jean Ceulemans.
El problema para España eran las bajas importantísimas que tenía, sobre todo en defensa. Maceda se lesionó ante Brasil y Goico estaba sancionado por tarjetas. España estaba sin los centrales titulares. Muñoz alineó a Camacho y a Gallego como centrales y por ahí España comenzó a perder. Además tampoco podía jugar Rafa Gordillo. El gol de los belgas llegó en un centro lateral de Vercauteren, que Ceulemans remató en plancha, adelantándose a los centrales españoles. El resto del partido fue un acoso y derribo de España que se topó una y otra vez con Pfaff.
A 5 minutos del final, Víctor botó un corner y Juan Señor de un poderoso disparo desde fuera del área puso la igualada. Todavía recordamos como se vino abajo España entera celebrando el golazo de Señor.
La prórroga no decidió nada y llegamos a los fatídicos penalties. El segundo lanzamiento de Eloy lo detuvo Pfaff y ese fallo fue mortal para nuestras aspiraciones al título. El resto de lanzadores españoles convirtieron pero los belgas también y fueron estos los que pasaron a semifinales. Para España y su afición fue un mundial vibrante, con buen fútbol, emoción y grandes recuerdos. Faltó la tradición competitiva que siempre recuerda el Sabio de Hortaleza.
De todos modos fue un gran Mundial para España. Junto a la selección de EEUU 94, Corea-Japón 2002 y la actual campeona de Europa las mejores que hemos tenido en los últimos 40 años.
El resto del Mundial, fue el campeonato de Diego Armando Maradona. Argentina ganó el título imponiéndose a la República Federal de Alemania en la final por 3 goles a 2. Maradona realizó un juego espectacular. Logró dos goles en cuartos de final ante Inglaterra (la “mano de Dios” y el golazo entre los golazos), otros dos tantos en semifinales ante Bélgica y el pase del tercero y definitivo en la final ante Alemania que convirtió Burruchaga. Nunca antes el mundo vio un futbolista así.
Fue un Mundial de un gran nivel de juego y con jugadorazos como los citados y otros como Belanov, Platini, Timoummi, Lineker, Socrates, Hugo Sánchez o Rummenigge…