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Hans-Peter Briegel

Lunes, 8 de Abril de 2013

Hasta el nombre impone, Hans-Peter Briegel fue un futbolista alemán de mediados de la década de los setenta a mediados de la de los ochenta. José Antonio Camacho, jugador de la selección española en 1982 y rival de la República Federal de Alemania en la fase de cuartos de final declaró que ver a Briegel de cerca impresionaba, y que aquella diferencia física entre los jugadores alemanes y españoles de la época hacía muy complicado poder vencerles.

H.P. Briegel jugó nueve años en el Kaiserslautern, su club en la por R.F.A. En aquel equipo fue central, centrocampista, interior izquierdo y lateral, posición en la que jugaría muchos años en la selección. Era una fuerza de la naturaleza, un futbolista con unos gemelos de acero y una potencia descomunal, de los que iban y venían de un lado a otro del campo cuando muy pocos eran capaces de hacerlo.

El 17 de marzo de 1982 el Kaiserslautern recibía al Madrid en la vuelta de los cuartos de final de la Copa de la UEFA. El Madrid se había impuesto 3-1 en el Bernabéu y afrontaba la vuelta en el Fritz Walter Stadion con esperanzas de alcanzar las semifinales, no obstante era el vigente finalista de la Copa de Europa del año anterior. Los alemanes pasaron como un ciclón por encima de los blancos, el 5-0 fue devastador y el polivalente Briegel, aquel día central, fue un valladar inexpugnable para los atacantes blancos. El Mundo Deportivo titulaba así: “5-0 El Real Madrid sufrió un humillante K.O.” Expulsados San José, Cunnigham y Pineda, poco pudo hacer ante el entusiasta Kaiserslautern”.

Aquel equipo hacía honor a Briegel y su estilo de juego, avasallador. Con la selección estuvo en los Mundiales de 1982 y 1986 alcanzando la final en ambos y quedando a las puertas de la gloria. Ya había sido campeón de Europa en 1980 en la Eurocopa de Italia acompañando al mejor Schuster que se recuerda.

En medio de los dos Mundiales llegó su traspaso al Hellas Verona y aquella temporada mágica, la 84-85 donde aquel Verona del propio Briegel, el portero Garella, Di Gennaro, Tricella, Galderisi o Elkjaer Larsen, asaltaron el orden establecido en Italia ganando una liga que es un hecho insólito e histórico en la vida del Calcio. Briegel jugó mucho de centrocampista con llegada y disparo. Video del día de la confirmación del Scudetto, domingo 19 de mayo de 1985; ambientazo desde la banda.

Su imagen con las medias caídas y enrolladas hasta los tobillos forma parte del imaginario del fútbol mundial. Participó en la mítica semifinal del Mundial 82, derrotando a la Francia de Platini tras una prórroga no apta para los nervios galos. En el 82 era el lateral izquierdo y Mami Kaltz el derecho. La RFA les incorporaba constantemente al ataque a ambos, aunque Kaltz tenía más calidad.

El Mundial de México 86 le llegaría ya con 31 camino de los 32 años y hay una imagen que a nivel personal siempre me pareció el principio del fin de su carrera. Es la jugada del tercer gol de Burruchaga en la final. Maradona le asiste al espacio y Briegel, el incombustible Briegel salió corriendo detrás de Burruchaga sin darle alcance, la locomotora alemana perdía el tren por primera vez, Burruchaga alcanzó el pase y coló el balón por debajo de las piernas de Schumacher. Era el 3-2 y el final de una generación en la selección de la R.F.A que se quedaba por segunda vez a las puertas. Cuatro años después y como Alemania unificada levantaría la Copa del Mundo, ya sin Briegel, en el Mundial del Italia 90.

Tras el Mundial de México 86, Briegel aún jugó dos años más en Italia, esta vez en las filas de la Sampdoria para poner final a una brillante carrera en 1988 con casi 33 años.

Hans Krankl - la leyenda del “cazagoles”

Jueves, 18 de Agosto de 2011

Johann “Hans” Krankl en una de nuestras debilidades futbolísticas. Delantero centro austriaco, que vivió sus mejores años como futbolista en los años 70. Oportunista como pocos y un preciso definidor a un toque con la pierna izquierda. Krankl hizo muchos goles de disparos a pegados al palo desde el interior del área. No sólo la colocaba, también tenía mucha potencia en su pierna izquierda.

Siendo jugador del Rapid de Viena, club en el que han jugado futbolistas de la talla de Ernst Happel, Hickesberger, Panenka o Herzog entre otros, ganó la Bota de Oro de la temporada 1977-78 como máximo goleador de las ligas europeas.

Austria se clasificó para el Mundial de Argentina en 1978 (jugando en el Grupo de España junto a Suecia y Brasil). Krankl hizo una gran primera fase junto a su selección. Anotó dos tantos, uno ante España y otro ante Suecia, decisivos para los triunfos de Austria. Pese a la derrota ante Brasil, Austria fue primera de grupo.

En la segunda fase, junto a Italia, Holanda y la República Federal de Alemania, Austria sólo ganó a la R.F.A. y quedó eliminada, pero Krankl anotó dos goles en esa victoria para sumar cuatro en el total del campeonato.

Hans Krankl

Hans Krankl

El F.C. Barcelona, del recién estrenado Presidente José Luis Núñez, le fichó para intentar llenar el hueco que dejaba Johan Cruyff con su marcha.

La primera temporada como azulgrana fue inolvidable por muchos aspectos. En lo deportivo fue Bota de Plata europeo, tras el inglés Kevin Keegan y “pichichi” de la liga española con 29 goles, cifra que le dio la Bota de Bronce europea.

Además, ganó la Recopa de Europa en Basilea, una final que en toda Cataluña y España se vivió como un triunfo especial. En la final, el Barça venció por 4-2 al Fortuna de Dusseldorf de Allofs entre otros (por cierto nos encanta el escudo de este mítico equipo alemán). El cuarto llevó la firma de Krankl en una maravillosa jugada del “Lobo” Carrasco. 30.000 seguidores se desplazaron a Basilea, un hecho sin precedentes.

Aquella final no fue fácil para Krankl, en los días previos sufrió una experiencia terrible. La noche del sábado 5 al domingo 6 de mayo de 1979 (la final se jugó el día 16), tras un partido de liga en la “Carretera de Sarriá” entre el Espanyol y el Barça, el coche en el que volvían a casa un amigo de Krankl, su abogado, él y su mujer, fue embestido por otro automóvil en un cruce de la Diagonal en Barcelona.

La mujer de Krankl, Inge, fue ingresada y operada de urgencia, debatiéndose entre la vida y la muerte. Cómo es lógico, Krankl estaba abatido. Miles de barceloneses se ofrecieron a donar sangre para contribuir a la recuperación de la esposa del goleador del Barcelona.

Aquello conmovió a Hans, que con su mujer ya mejorando, decidió jugar aquella final. El destino le premiaría con el cuarto gol, que sentenciaba el partido y otorgaba la Recopa al Barça que entrenaba Rifé, y en el que jugaban Migueli, Asensi, Neeskens, Rexach y Carrasco entre otros…

Os dejamos un video resumen de TV3 con la locución original de Televisión Española:

La temporada siguiente, la 79-80, no fue tan buena. Se fue cedido al First Viena FC 1894. El Barcelona le sustituyó por el brasileño Roberto Dinamita.

Volvió al Barcelona para jugar la campaña 80-81, la del secuestro de Quini, en la que vencerían la Copa del Rey, venciendo en la final al Sporting en el Vicente Calderón, pero jugó muy pocos partidos.

El Barça había fichado a Schuster en 1980 y tenía al extremo danés Simonsen, por lo que Krankl se marchó de nuevo al Rapid de Viena.

Cómo jugador del Rapid, jugó el Mundial de España en 1982, en el que alcanzó la segunda fase, con el famoso “Tongo del Molinón” entre Alemania y Austria. Krankl anotó un gol ante Argelia, en el que fue su segundo y último Mundial.

Todavía recuerdo con 12 años jugando al fútbol sala en el barrio todos los sabados y domingos por la mañana. En esos partiditos se mezclaban jóvenes de 18 a 25 años con treintañeros y algún que otro cuarenton. Uno de los míticos jugadores de esos partidos era nuestro “Hansi Krankl”, un españolito en sus primeros cincuenta, menudo, con barriguita cervecera que siempre tenía la caña preparada para marcar goles y no dejaba de rondar siempre el área. Un auténtico “chupagoles”. ¿Quién no ha tenido un “Krankl” en su equipo?

Respecto a nuestras retrocamisetas, en retrofootball tenemos, entre otras, dos replicas de las camisetas de Austria que lució Krankl con la selección austriaca.

1) La primera corresponde a la camiseta de Austria del Mundial de Argentina 78; con el clásico blanco y los cuellos y mangas de color negro.

2) La segunda corresponde a la segunda equipación que lució Austria en España 82, de color rojo con los cuellos y mangas de color blanco.

Por último también disponemos de la retro chaqueta que lució Austria en los años 80.

Van Moer, un diablo rojo con mucho talento

Miércoles, 10 de Agosto de 2011

El fútbol belga ha dado jugadores de muchísimo talento. Quizá la época más conocida de su conjunto nacional fue del 80 al 86, su “Edad de Oro”, con los Vercauteren, el espigado Ceulemans, Pfaff, Gerets, Scifo y compañía…

Como iniciador de esa Bélgica que destacó durante toda la década de los 80 hay un jugador, de muchísimo talento, que fue “Bota de Oro belga” en tres ocasiones (premio que se da al mejor jugador belga de cada año).

Se trata de Wilfried Van Moer, pequeño de estatura, pero grande en talento individual y colectivo, ya que era un futbolista que hacía jugar a sus compañeros.

Van Moer de los "rode devils"

Debutó en las filas del Beveren, su ciudad de nacimiento, a mediados de los años 60 y pronto se fijó en él el Royal Amberes, de Primera División.

En sus filas obtuvo la primera de sus tres “Botas de Oro” belgas y le llegó la primera internacionalidad. Fue en 1966 ante Suiza. Una grave lesión en las semifinales de la Eurocopa del 72 ante Italia, le costó perder prestigio a nivel internacional.

Durante los 7 años siguientes, tuvo apariciones esporádicas en la selección, además Bélgica no acudió a los Mundiales del 74 y del 78.

Van Moer había estado en el Mundial de México 70, siendo jugador del Standard de Lieja. Llegó a Lieja en 1968, tras bajar el Royal Amberes a Segunda. En el Standard jugó 8 años, ganó tres ligas y dos Botas de Oro belga más.

En 1979, Bélgica se jugaba su pase a la Eurocopa del 80 con Austria, Portugal, Escocia y Noruega. El mítico entrenador belga, Guy Thys, se acordó de Van Moer, que llevaba mucho tiempo alejado de la selección. 13 años después de su debut como internacional, lideró de nuevo a Bélgica.

Con 35 años volvió en un encuentro clave ante Portugal. Bélgica ganó 2-0 y él hizo el primero.

Jugó la Eurocopa del 80, donde jugó ante España, y fue importante en el segundo puesto final de los “Diablos Rojos”, cayendo en la final ante Alemania en el Olímpico de Roma con dos goles del gigantón Hrubesch. Van Moer a sus 35 años fue uno de los jugadores más destacados de esa Eurocopa, siendo el pilar sobre el que Bélgica asentó su mejor resultado de la historia a nivel de selecciones. Van Moer quedó ese año en cuarto puesto para el futbolista europeo del año, superado “sólo” por Kart Heinz Rumenigge, Bernd Schuster y Michel Platini.

Os dejamos un video con un resumen de los partidos ante España e Italia de la fase de grupos:

Bélgica formó en la final de Roma el 22 de junio del 80, con Pfaff en la puerta, Gerets, Millecamps, Meeuws y Renquin en defensa, Cools, Vandereycken, Van Moer y Mommens en medio campo, con F. Van der Elst enganchando con Ceulemans arriba.

Jugó la Eurocopa como jugador del Beringen y tras ella firmó con su club de origen, el Beveren, donde compartió equipo con un joven portero llamado Jean Marie Pfaff, que después se convertiría en uno de los mejores porteros del mundo.

Dos buenas temporadas allí, le sirvieron para que Thys le incluyese en la lista belga para el Mundial de España en 1982.

Tras el Mundial, donde Bélgica cayó en el grupo de cuartos, ante la URSS y la excelente Polonia de Boniek, Van Moer ya no vestiría nunca más la elástica de la selección. Se retiraba del combinado nacional a los 37 años de edad, con su nombre en letras de oro en la historia del fútbol belga.

Wilfried jugó dos años más en Sint-Truiden, donde compatibilizó los cargos de jugador y entrenador.

En Retrofootball tenemos, entre otras, dos replicas de las camisetas de Belgica que lució Van Moer con los diablos rojos.

1) La primera corresponde a los años 60; con el clásico rojo y los cuellos con los colores de la bandera belga

2) La segunda corresponde a los años 70; es la segunda equipación en blanco y los cuellos con los colores de la bandera belga

El viejo aroma de los torneos de verano

Sábado, 7 de Agosto de 2010

Alberto vuelve a la carga tras un merecido descando en Julio. Hoy recordamos los clásicos torneos veraniegos. Hoy en día han perdido su caché, pero no hace muchos años gozaban de un gran cartel. Para muchas aficiones era la única oportunidad de ver a los equipos grandes en directo. Además suponían la presentación de los nuevos fichajes que llegaban al fútbol español.

Con la llegada del dinero de las televisiones y el famoso PPV (pago por visión), todas las aficiones del mundo pueden ver cualquier partido de cualquier liga.

Hace años, ver al Bayern, Milán, Ajax o Juve… era muy complicado. Lo mismo pasaba con los equipos sudamericanos, en plena competición local en nuestro verano, como Vasco de Gama o Flamengo. Para los aficionados de un equipo de una ciudad pequeña, futbolísticamente hablando, era todo un acontecimiento poder ver estos equipos en su trofeo correspondiente.

Todo ha cambiado, son varias causas lo que han provocado esto. La primera es el número de partidos que se juega al año por parte de cada club, que es claramente muy superior al de hace 20 años. A esto hay que unir la Champions, que tiene su previa en agosto, condicionando la pre-temporada de los mejores clubes de Europa.

Todos estos factores han ido en contra de los trofeos veraniegos. Torneos como el trofeo Naranja, el Ramón de Carranza (con su enorme trofeo), el Teresa Herrera, el Colombino o el Ciudad de Palma… y los clásicos de final de verano, como el Gamper, el Villa de Madrid o trofeo Santiago Bernabeu, entre otros, se han visto afectados en los últimos años.

El nivel de los equipos participantes ha bajado notablemente y se ha perdido esta tradición futbolística. Hace unos años se podían ver grandes choques entre los mejores equipos del mundo en estos trofeos.

Recordando algunos de ellos, nos acordamos de un Teresa Herrera de finales de los años 80, con Deportivo de la Coruña, Atletico de Madrid y PSV Eindhoven. En aquel trofeo el Atlético intentó convencer a Koeman para venir al conjunto rojiblanco con diferentes ofrecimientos…

Un Ramón de Carranza del año 88, con el Cádiz, Vasco de Gama, Atlético de Madrid y Peñarol de Montevideo, donde un tal Donato, que jugaba en el Vasco, deslumbró hasta tal punto que fichó por los rojiblancos.

Un Colombino del año 81, con Athletic de Bilbao, Recreativo de Huelva, Barça y Atlético de Madrid. En él se pudo ver a jugadores de la calidad de Schuster, Hugo Sánchez, Dirceu, Dani o el Lobo Carrasco, entre otros.

En los trofeos de los equipos grandes, recordamos un 4-2 del Madrid de la “Quinta del Buitre” al Bayern Münich en el año 85 o un 9-1 del Barça de Archibald, Schuster o Carrasco a Boca Juniors, del “Loco” Gatti, en el año 84.

Un año antes, el Barça de Maradona jugó la final del Gamper ante el B. Dortmund, donde jugaba el portero Immel, Zorc y Raducanu entre otros.

Todos los que hemos nombrado fueron partidos en los que se llenaban los estadios (muchos no se televisaban), eran oportunidades únicas para ver grandes equipos y despertaban un interés masivo en el fútbol español.

Ahora las giras asiáticas, los partidos en EEUU y la previa de la Champions, entre otros factores, nos han privado del aroma que desprendían los torneos veraniegos en nuestro país…