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Grandes selecciones que dejaron huella sin ganar el Mundial

Martes, 20 de Abril de 2010

Cada vez falta menos para que comience el Mundial de Sudáfrica y seguimos en Retrofootball recordando Campeonatos del Mundo y grandes selecciones.

Tras repasar el recorrido de la selección española en los Campeonatos del Mundo desde Argentina 78, llega el turno de acordarse de aquellas selecciones que dejaron huella y no tuvieron el premio de la victoria final. Sí, somos amantes del gran fútbol aunque no deje la victoria final.

Comenzaremos con la selección brasileña que jugó el Mundial de España 82. Sin duda alguna es la selección brasileña que más se pareció a la mítica que ganó el Mundial de México 70.

Su seleccionador, Tele Santana, apostó por un fútbol de ataque, de toque y dinámico, que fue una delicia para todos los que tuvimos la suerte de poder verlo y disfrutarlo.

Era un equipo que tenía dos puntos débiles, que a la larga le costaron la eliminación, el portero y el delantero centro. El portero era Valdir Peres, un portero malo bajo palos y peor en las salidas. Brasil, exceptuando en la actualidad con Julio César, Doni, Dida y compañía, y la época de Carlos Gallo (México 86) o Claudio Taffarel (Italia 90, EEUU 94, Francia 98 y Japón y Korea 2002), nunca ha tenido buenos porteros. El “9” de aquel equipo era Serginho, un delantero centro, alto y fuerte, pero malo técnicamente, que desentonaba claramente con el resto de la selección.

El resto eran futbolistas extraordinarios de gran calidad técnica. El lateral derecho de aquel equipo era Leandro, un jugador incansable que se incorporaba siempre al ataque. Los centrales, Oscar y Edinho, destacaban por el buen trato de balón y sacar la pelota jugada desde atrás. El lateral izquierdo era una institución del fútbol brasileño como era Junior. Un pulmón en defensa y en ataque, con cierta facilidad para el gol, que alargó su carrera hasta pasados los 40 años.

El centro del campo era de “seda”. Toninho Cerezo era la elegancia personificada como medio centro, a su lado Falcao, que a su calidad y visión de juego, añadía un colosal disparo a puerta.
Eder por la izquierda era un cañón con una “zurda” impresionante y el “Doctor” Sócrates era un jugador de 1,90 de estatura, con un 38 de pie, que jugaba con una elegancia, visión y control orientado similares a los de Zidane.

El “10” de aquella selección era Zico, un jugador tremendo, el típico “10” con una gran visión de juego, buen regate y un gran lanzador de faltas y corners.

En el banquillo jugadores como Renato, Paulo Isidoro, Dirceu o Careca, eran complementos de auténtico lujo. Brasil jugaba al ataque de principio a fin y no conocía la palabra defensa.

Los brasileños quedaron encuadrados en el grupo F junto a la URSS, Escocia y Nueva Zelanda en la primera fase.

En su primer partido derrotaron 2-1 a la URSS con un golazo de Eder al final y un vergonzoso arbitraje del español Lamo Castillo, que perjudicó a los soviéticos. En el segundo encuentro golearon 4-1 a Escocia y en el tercero 4-0 a Nueva Zelanda, dando auténticas exhibiciones de fútbol.

Por un extraño y novedoso sistema de competición, los cuartos de final se jugaban en grupos de tres y sólo el primero jugaba las semifinales.

Brasil fue primera de grupo y formó el grupo 3 de cuartos junto a dos grandes campeones de los Mundiales: Argentina e Italia, dos equipos que por culpa de su mala primera fase se topaban con Brasil formando el “grupo de la muerte” jamás recordado.

Brasil venció 3 a 1 a Argentina en el famoso partido de la expulsión de Maradona por su agresión a Batista, dando una imagen de superioridad tremenda.

El partido decisivo ante Italia se disputó el 5 de Julio en el estadio de Sarriá en Barcelona (ya demolido - por qué en España no cuiadmos la historia, en retrofootball nos encanta como han mantenido Highbury en Londres; conservando una estadio que era un edificio protegido y creando apartamentos y jardines en el antiguo cesped).

A los brasileños les bastaba el empate para meterse en semifinales y fue el “partido del Mundial”. Paolo Rossi adelantó a Italia en dos ocasiones y Brasil, por medio de Sócrates y Falcao, empató en otras dos ocasiones. En vez de aguantar el empate, que servía a Brasil para pasar a semifinales, los brasileños fueron en busca del tercero y se encontraron con el tercero de Rossi a la contra que clasificaba a Italia.

Brasil cayó eliminada pero dejó la impresión, junto a Francia, de ser las dos mejores selecciones del campeonato. Nos bastá con ver la jugada del empate a uno, el incio de jugada de Socrates, el recorte de tacón de Zico, pase en profundidad al desmarque de Sócrates y… golazo.

Sócrates, un filosofo además de uno de los mejores futbolistas del torneo y uno de los mejores de la selección brasileña, dejó una frase para el recuerdo al final de partido.
Dijo: “Señores, hoy no perdió Brasil, perdió el fútbol”.

Os dejamos un excelente video con los 10 mejores goles del Brasil de España 82:

España en España 82 - Naranjito, pasión y… fracaso

Miércoles, 20 de Enero de 2010

Con la participación de España en su propio Mundial, continuamos con el serial que comenzamos la semana pasada en Retrofootball.

España organizaba por primera vez el evento más grande del mundo en lo que a fútbol se refiere. Todo el país estaba volcado con nuestra selección.

El Mundial se disputó del 13 de Junio al 11 de Julio de 1982 y lo disputaron 24 selecciones.

Cartel de España 82 - Miró

Cartel de España 82 - Miró

La selección española había dado, una vez más, esperanzas a todo el país de realizar un buen papel. El fiasco de la Eurocopa del 80 en Italia supuso el adiós de Kubala tras 11 años al frente del banquillo nacional. José Emilio Santamaría era el nuevo seleccionador y España llevaba dos años preparando el evento con la tranquilidad de estar ya clasificado y a su vez la responsabilidad de ser el equipo anfitrión.

La base del equipo era la Real Sociedad, campeona de liga dos veces consecutivas en las temporada 1980-81 y 81-82. Jugadores como Arconada, Periko Alonso, López Ufarte, Zamora, Satrústegui y en menor medida Uralde, eran fundamentales en el esquema del seleccionador.

Un año antes del Mundial, concretamente el 25 de marzo de 1981 (coincidiendo con la liberación de Quini tras su secuestro), España ganó en Wembley por 0 goles a 1 a Inglaterra, con un gol de Zamora. Esa victoria disparó la euforia en todo el país, augurando que España haría un gran Mundial.

España quedó encuadrada en el Grupo E, con Yugoslavia, Irlanda del Norte y Honduras, en teoría y en la práctica, un grupo muy asequible.

La sede fue Valencia (Estadio Luis Casanova entonces), que garantizaba el lleno total en todos los partidos. Nuevamente, como en Argentina 78, España se equivocó en la concentración previa. La realizaron en la estación pirenaica de La Molina, con un clima muy diferente al que se iban a encontrar en Valencia. Años después se ha sabido, que el miedo a un posible secuestro (lo de Quini estaba reciente) y a un atentado terrorista, llevaron a la Federación a tomar esa decisión.

España vivía un periodo convulso políticamente, la democracia sólo tenía 7 años de vida, hacía sólo un año y 4 meses del golpe de estado y la banda terrorista ETA realizaba atentados con mucha frecuencia. Se quiso proteger a los futbolistas pero, como años después ha reconocido el propio Camacho, integrante de aquella selección, ese ambiente de excesiva protección (los jugadores tenían guardaespaldas en la concentración) perjudicó al rendimiento del equipo.

El debut fue el 16 de Junio, en el Luis Casanova de Valencia, ante Honduras y España recibió el primer palo. Empate a uno y decepción total. Tras adelantarse Honduras en el minuto 7, con el gol de Zelaya, la selección no encontró su fútbol y tuvo que ser López Ufarte, el que lograra la igualada de penalti en el minuto 65, de ahí al final nada más. Algunos recordamos como nos dolió con 10 años ese empate. Fue la primera toma de contacto con la entonces dura afición de seguir a la selección española en los mundiales y eurocopas.

El segundo encuentro era a cara de perro, sólo valía ganar y el rival era un viejo conocido, Yugoslavia. El partido se jugó el 20 de Junio, también en el Luis Casanova de Valencia. Gudelj, con la mano, adelantó a los balcánicos en el minuto 10. Juanito, tras mandar repetir el árbitro un penalti inexistente sobre Alonso, que falló López Ufarte en primera instancia, logró la igualada. En el minuto 21 de la segunda parte Saura, a la salida de un corner, hizo el 2 a 1 con el que finalizaría el partido. Ésta fue, a la postre, la única victoria de España en su Mundial.

En aquel momento el panorama no era malo del todo. Si España ganaba a Irlanda del Norte en el tercer encuentro sería primera, algo fundamental para evitar rivales fuertes en la segunda fase. No fue posible. Caímos 0 a 1 con un gol de Gerry Armstrong en el minuto 2 de la segunda parte, tras un fallo en el despeje de Arconada. Todavía recordamos a los irlandeses del norte tomandose unas cervezas en la piscina del hotel antes del partido. A veces la excesiva presión bloquea el fútbol de equipos de buen nivel - lo que algunos llaman el “saber competir”. España fue segunda de grupo, detrás de la sorprendente Irlanda del Norte. Los rivales de la segunda fase se presumían terribles.

Efectivamente, por un extraño sistema de competición, la segunda fase consistía en cuatro grupos de tres equipos cada uno. Los cuatro primeros de cada grupo jugarían las semifinales.
España se la tenía que jugar en Madrid ante nada más y nada menos que Alemania e Inglaterra. Si España hubiera sido primera, los rivales hubieran sido Francia y Austria.

El 29 de Junio, en un Bernabéu abarrotado, España jugó ante Alemania. Tras una buena primera parte, Littbarski en el minuto 59 y Fischer en el minuto 75, ponían muy cuesta arriba las semifinales. Un gol de Zamora en el minuto 84 daba esperanzas, pero el empate no llegó. Os dejamos el video de Canal + con los goles del partido clave:

El 5 de Junio, con España ya eliminada, se jugaba de nuevo en Madrid ante Inglaterra, en un Santiago Bernabéu abarrotado otra vez. En el mejor partido de la selección en todo el Mundial, el resultado fue empate a cero. Fue la triste despedida.

Santamaría fue cesado tras el Mundial (no tuvo la culpa de todo, ni mucho menos) y llegó Miguel Muñoz. Costó recuperar la ilusión de todo el país por la selección y por el fútbol en general.

El Mundial lo ganó Italia, en la final se impuso por 3 a 1 a Alemania en un gran partido. La Italia de Tardelli, Conti, Zoff, Graziani, Cabrini y el pichichi Rossi entre otros…

Fue el Mundial de Naranjito, del histórico Italia-Brasil de cuartos, la increible semifinal de Sevilla entra Alemania y Francia, la primera y desafortunada participación de Maradona en una Copa del Mundo, el de Zico, Tigana, Platini, el de la entrada de Schumacher a Battiston y muchas cosas más… En retrofootball esperamos que España sea de nuevo sede en el 2018 y que podamos tomarnos la revancha deportiva de nuevo en casa.

Naranjito

Naranjito

Y para el próximo artículo llegará México 86, un Mundial diferente.

España naufragó en el Mundial de Argentina 78

Miércoles, 20 de Enero de 2010

Con el “Mundial de Argentina 1978” comenzamos en Retrofootball un serial sobre la participación de la selección española en las Copas del Mundo. Esto nos debe servir para entrar en calor de cara a la cita del próximo año; y recordar parte de la historia de nuestro fútbol para no repetirla.

El de Argentina fue un Mundial diferente, marcado por las circunstancias políticas del país organizador. El país sudamericano vivía una época de durísima represión. Gobernado por una Junta Militar, al mando del General Videla, el fútbol, era de las pocas alegrías y esperanzas de un país que estaba sufriendo mucho. A su vez, y como se supo años más tarde, la Junta Militar se aprovechó del Mundial para tapar muchos actos que atentaban directamente contra los derechos humanos.

Cartel de Argentina 78

Cartel de Argentina 78

España volvía a un Mundial tras haber faltado a los dos últimas citas, no estuvimos en México 70 ni en Alemania 74. España ya llegó con muchos apuros, tras ganar en el pequeño “Maracaná” de Belgrado a Yugoslavia con el histórico gol de Rubén Cano; todavía nos preguntamos a través de que angulo entro el balón en la portería yugoslava. Este partido siempre se recordará como el del “botellazo” a Juan Gómez “Juanito”.
España estaba dirigida por Ladislao Kubala, que cumplía su noveno año como técnico y como casi siempre las expectativas eran buenas.

Quedamos encuadrados en el grupo C junto a Austria, Suecia y Brasil. La lógica decía que brasileños y españoles pasarían a la segunda fase pero todo empezó mal desde la concentración. España eligió una especie de granja abandonada donde sólo estaban construidos una especie de apartamentos que iban a acoger a la selección. Se llamaba La Martona, a las afueras de Buenos Aires. El frío, lo inhóspito del lugar y lo alejado que estaba de Buenos Aires, entre otras leyendas, hicieron que no fuera el mejor lugar para una concentración mundialista.

A todo esto se sumaba que el ambiente en la selección no era el más adecuado. Las relaciones entre los pesos pesados de la selección no eran buenas. Asensi y Pirri no se entendían y el resto de jugadores se iban decantando por el capitán del Barça o por el del Madrid. A Kubala se le fue de las manos.

Una inoportuna lesión de Vicente Del Bosque durante la liga, dejó a España sin un organizador en el centro del campo. Aún así, no teníamos mal equipo. A parte de los citados Asensi o Pirri, jugadores como Miguel Ángel en la portería, Leal o San José en defensa, Villar o Cardeñosa en el medio campo y delanteros como Dani, Rexach o Quini garantizaban a priori un buen papel de nuestra selección.

Nada más lejos de la realidad. En el debút nos enfrentamos a la Austria de Krankl, Prohaska y Jara entre otros, en el José Amalfitani (Estadio de Vélez) de Buenos Aires.
La selección austriaca fue muy superior, un tempranero gol de Schachner, al que respondió el jugador del Athletic de Bilbao Dani, hizo que se mantuvieran las tablas durante mucho tiempo del partido. A 10 minutos del final Krankl deshizo la igualada y España comenzaba con una derrota su participación en el Mundial. Os dejamos el primer gol austriaco, un gran gol de contraataque.

El segundo partido, en Mar de Plata, se presentaba a cara de perro y el rival era nada más y nada menos que Brasil. Una equipo venido a menos, pero Brasil al fin y al cabo. Era una selección de transición, con algún veterano ilustre como Rivelino y jóvenes muy prometedores como Zico o Toninho Cerezo, pero todavía sin hacer.
El partido fue malo, empate a cero, pero para la historia quedará la ocasión de Julio Cardeñosa (“el gol de Cardeñosa”, que salvó el defensa Amaral bajo palos, cuando ya se cantaba el gol.

Con todo casi perdido, y dependiendo de una carambola, nos disponíamos a disputar el tercer encuentro, nuevamente en el campo de Vélez y ante Suecia. Un solitario gol de Asensi nos dio la victoria pero el triunfo no sirvió para nada. Una nueva decepción de la selección en los Mundiales.

El Mundial lo ganó Argentina. En la final se impuso por 3 a 1 a Holanda. Los holandeses desplegaron el mejor fútbol del campeonato pero no pudieron culminar ante los anfitriones. Argentina fue una buena selección, con Kempes en el papel de estrella goleadora. Es una pena que su triunfo quede deslucido por el sospechoso encuentro de la segunda fase ante Perú, donde debían ganar por 6 goles de diferencia para jugar la final y lo consiguieron con el “sorprendente” beneplácito de la selección blanquirroja.

El arbitraje de la final también sembró alguna duda (en el tercer gol de Argentina hay mano clara de Bertoni), pero aún así aquella selección albiceleste contaba con jugadores de la talla del líbero Passarella, los centrocampistas Ardiles y Gallego y delanteros como Luque o el citado Mario Alberto Kempes (el Matador).

Por último también señalar que fue el Mundial de las ausencias, Cruyff y Breitner se negaron a acudir con Holanda y Alemania Federal respectivamente, en señal de protesta por la dictadura militar que se vivía en el país.

Como anécdotas hay que destacar que el seleccionador holandés, Ernst Happel, se negó a recoger su medalla. También se acuñó una moneda conmemorativa de los Mundiales y el holandés Rensenbrick, fue el autor del gol número 1000 en la historia de los Mundiales.

En el aspecto positivo fue la primera aparición en el panorama internacional de futuras estrellas como fueron Michel Platini con Francia, Paolo Rossi con Italia, Zico con Brasil o Karl Heinz Rummenigge con Alemania.

Seguiremos el serial en próximos artículos de la participación de España en los mundiales.